¿Cuál es la relación entre el desarrollo urbanístico de Managua y el accidente de la Cruz Roja que dejó seis muertos en un río? Las lluvias intensas parece ser obvio. Sin embargo, hay un detalle aún más importante: el despale.
Esto lo advirtió Isaías Montoya, director de Recursos Hídricos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).
Según el especialista, las lluvias intensas cambian los sistemas hídricos, como ríos y cuencas, porque los hacen más profundos, más anchos, o los llenan de sedimentos, en dependencia de las características del lugar.
Este año en Nicaragua ha llovido un 50 por ciento más de lo normal en casi todo el país, especialmente en la mitad izquierda del mapa.
El despale —afirmó Montoya— evita que el agua se infiltre en el suelo y provoca que corra más rápido sobre la superficie terrestre, especialmente cuando los suelos están saturados por exceso de precipitaciones.
Un río con su cuenca deforestada alcanza más rápido su pico máximo que uno rodeado de montañas, porque el agua no es capturada por las plantas, sino que corre libremente sobre el suelo, explicó el experto.
“A la gente (de la Cruz Roja) que estaba en el río les pasó esto: estaba (el río) en un nivel y vino un pico… estaba seco, y nunca se percataron de que estaba lloviendo, estoy seguro de que una hora después el río estaba normal”, comentó Montoya.
El río en el que perdieron la vida cinco miembros de la Cruz Roja y una periodista por una llena súbita es el Tecolostote, ubicado en la zona central de Nicaragua, una de las más despaladas por el llamado efecto de la “chontalinización”, que es convertir bosques en pasto para el ganado, hasta absorber todos sus nutrientes.
En Managua no es diferente, según el científico del Ineter.
A las lluvias intensas se les une el despale, pero además otros detalles aportados por los seres humanos, como son el desarrollo no planificado y la contaminación.
Montoya aseguró que la masa forestal ha venido dando paso a las nuevas urbanizaciones, pero además, en la costa del lago Xolotlán siempre hay gente poblando y a eso se suma toda la basura que la gente tira a las alcantarillas y los cauces.
“Managua tiene la tendencia de tener más problemas cada año con las mismas lluvias… más urbanizaciones, más despales, menos cuido, más basura… si no se permitiera habitar en las costas del lago no habría seguimiento al crecimiento que está experimentando, lo veríamos normal”, puntualizó.
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