Familiares de Katherine Chavarría lloran por la muerte de la jovencita, quien fue acribillada junto a su amiga Tatiana Uriza, supuestamente por mareros en El Salvador. LA PRENSA/ S. MARTÍNEZ

Acribillan a jóvenes nicas en El Salvador

Dos jovencitas chinandeganas fueron acribilladas a balazos tras obligarlas a salir de un taxi junto al conductor, a las 6:00 de la tarde del jueves, en la calle La Polvosa, sector La Coquera, en colonia La Esperanza del poblado portuario La Unión, de El Salvador.

Dos jovencitas chinandeganas fueron acribilladas a balazos tras obligarlas a salir de un taxi junto al conductor, a las 6:00 de la tarde del jueves, en la calle La Polvosa, sector La Coquera, en colonia La Esperanza del poblado portuario La Unión, de El Salvador.

Las víctimas fueron sepultadas ayer. Una de ellas fue identificada como Tatiana Uriza Espinoza, de 18 años, quien llegó de 10 años a El Salvador.

[doap_box title=»Sospechan de mareros» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
La sospecha es que los crímenes de Tatiana Uriza y Katherine Chavarrría lo ejecutaron con armas sofisticadas pandilleros que asolan El Salvador, ahora que el Gobierno implementa la ley que penaliza la pertenencia a pandillas, aprobada por el Parlamento el pasado 1 de septiembre.

Las organizaciones más violentas son la Mara Salvatrucha (M-S) y la Mara 18 (M-18), en cuyo país se registran de 10 a 13 asesinatos por día.

La Policía de Chinandega informó que ha reforzado la vigilancia en los territorios de Potosí, península de Cosigüina, zona costera Golfo de Fonseca, y la frontera norte para contrarrestar la presencia de pandilleros salvadoreños, de lo que han llamado el efecto cucaracha.

[/doap_box]

La segunda es Katherine Ismara Chavarría González, de 14 años, originaria de El Viejo y con cinco años de vivir y estudiar en el país centroamericano.

El taxista salvadoreño, que yacía muerto junto a los cuerpos de las chinandeganas con varios impactos de bala, fue identificado sólo como “La Ardilla”.

El informe forense indica que Uriza presentaba 10 balazos en el cuerpo y Chavarría 12 impactos. En la vela de Uriza, en Chinandega, se advertía el temor de los familiares, mientras agentes policiales realizaban pesquisas.

Chavarría era estudiante del segundo año del Instituto Doctor Hugo Lindo, de la referida ciudad portuaria salvadoreña y amiga de Uriza, quien vivía en la casa que Chavarría compartía con su madre, Yamileth de la Concepción González, además del hermano mayor y una niña.

“Mi hermana (Chavarría) iba saliendo del colegio, regresaban de comer pizza después que salió del colegio, las interceptaron y no sé. Supimos hasta las ocho de la noche y la reconocimos por la ropa”, dijo muy consternado Yorlin Antonio González, de 17 años, hermano mayor de Chavarría.

La familia chinandegana de Chavarría se trasladó hace cinco años hacia La Unión-El Salvador porque la progenitora analizó que allá tenía cerca a sus tres hijos para darles estudio.

Ambos féretros ingresaron al país la mañana del sábado en una camioneta blanca. Por su parte la policía salvadoreña anunció la captura de tres sospechosos de efectuar el tiroteo.

  La Policía nicaragüense  se hizo presente en la casa de las víctimas, porque los cadáveres de ambas fueron trasladados por un conductor al que investigan.  LA PRENBSA/ S. MARTÍNEZ

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí