“El culto no es ningún ruido”, dice pastor

“El culto no es ningún ruido, lo que hay son enemigos de la fe. Dios no puede ser juzgado”, dijo el pastor evangélico Norman Marenco López, quien dirige el Centro Cristiano de Derechos Humanos y además es abogado y notario.

“El culto no es ningún ruido, lo que hay son enemigos de la fe. Dios no puede ser juzgado”, dijo el pastor evangélico Norman Marenco López, quien dirige el Centro Cristiano de Derechos Humanos y además es abogado y notario.

Marenco López reaccionó así después de conocer que una juez condenó a otro pastor evangélico porque los miembros de la iglesia que dirige emiten sonidos insoportables para las personas que viven alrededor.

El pastor condenado es Martín Ariel Rivera Guerra, quien fue sentenciado a 718 córdobas de multa por el delito de perturbación por ruido, por la juez María Ivette Pineda, quien también ordenó que los cultos ya no se hagan con altos niveles de ruido.

El pastor Marenco señaló que no entiende el porqué de la condena en contra de una iglesia evangélica, si ya el presidente Daniel Ortega se había comprometido a que no se iba a enjuiciar a las iglesias por delitos ambientales, específicamente por ruido.

Para Marenco, los cultos de las iglesias evangélicas no deberían ser molestias para la población que habita en los alrededores, pues lo que se predica es la palabra de Dios, la cual es edificante.

Lo que sí es ruido, según dijo Marenco, es la bulla que emana de las cantinas, fiestas y burdeles, que sí debería ser castigada.

Marenco reconoció que las personas católicas no son las que están en contra de los cultos de las iglesias evangélicas, sino las personas que no tienen ninguna fe.

No es la primera vez que se condena a un pastor evangélico por el ruido que se produce en los cultos. Según Marenco, hace siete años, el pastor Rufino Soza, de Ciudad Sandino, fue sancionado por el mismo motivo.

Recientemente una pastora, de nombre Leticia Herrera, fue absuelta en un juicio que se había entablado porque la Iglesia que ella dirige fue denunciada por los vecinos.

Marenco ha conocido de lo que él llamó “conatos de juicios”, en contra de un pastor de Boaco, Porfirio Huete, y en León en contra del pastor Abel Francisco Rostrán, cuyo juicio fue suspendido por falta de mérito.

Según el Código Penal, artículo 534, durante la noche los niveles de sonido exterior no deben exceder de 45 decibeles a un metro de las fachadas de las casas. En el caso de la Iglesia del pastor Martín Ariel Rivera Guerra, de los cultos emanaban sonidos de más de 60 decibeles.

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