El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pidió disculpas a Guatemala por la inoculación de enfermedades venéreas. LA PRENSA/AFP/YURI GRIPAS

Indignación por inoculación de ETS en Guatemala

Sectores políticos y sociales de Guatemala reaccionaron con indignación ayer tras revelarse que científicos estadounidenses inocularon enfermedades venéreas sin su consentimiento a unos 1,500 guatemaltecos, en la década de 1940, para realizar experimentos médicos.

GUATEMALA/AFP

Sectores políticos y sociales de Guatemala reaccionaron con indignación ayer tras revelarse que científicos estadounidenses inocularon enfermedades venéreas sin su consentimiento a unos 1,500 guatemaltecos, en la década de 1940, para realizar experimentos médicos.

“Por muy superpotencia que sea Estados Unidos no pueden hacer este tipo de experimentos. Usaron a guatemaltecos como ratas de laboratorio, es importante que los familiares de las víctimas reciban algún tipo de resarcimiento”, dijo a la prensa el director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala, Nery Rodenas.

La diputada del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), Zury Ríos, pidió una compensación como un programa sólido de “salud sexual y reproductiva”.

Los experimentos en humanos, realizados por estadounidenses en Guatemala, salieron a luz por una investigación de la doctora Susan Reverby, del Wellesley College, quien descubrió los documentos en archivos del doctor John Cutler (fallecido en 2003), quien lideró ese programa de ensayos. Cutler dirigió en 1946 una serie de investigaciones sobre reacciones de medicamentos contra la sífilis, gonorrea y otras enfermedades de transmisión sexual, inoculando esas enfermedades a unos 1,500 guatemaltecos para observar sus reacciones a los tratamientos.

Los “conejillos de indias” fueron reclutados entre soldados, prostitutas, personas con enfermedades mentales y reclusos guatemaltecos, según información brindada por autoridades estadounidenses, que el jueves pasado informaron al presidente Álvaro Colom sobre esos hechos y pidieron disculpas por ello.

“Da rabia conocer esta noticia. Esto sólo confirma que Estados Unidos y el capitalismo dejan de lado los valores humanos”, dijo Cindy Aceituno, una ciudadana consultada por el periódico Prensa Libre.

“Una disculpa no basta. Esto demuestra el desprecio que esta nación (Estados Unidos) tiene con los países tercermundistas”, afirmó por su lado Bernal Ehlert, otro guatemalteco a quien se le pidió opinión sobre esos hechos del pasado.

El viernes el presidente Barack Obama pidió disculpas al mandatario Álvaro Colom, quien calificó el experimento como un “delito de lesa humanidad”.

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