Por el indeclinable derecho de elegir

De vez en cuando en la oposición al régimen autoritario de Daniel Ortega ocurren hechos positivos que vale la pena destacar. Inclusive respaldarlos, para alentar a aquellos que sinceramente luchan por la libertad y la democracia, y demuestran con sus iniciativas que a pesar de la incapacidad y la inconsistencia política y de principios de la oposición, que la han llevado a ser una minoría parlamentaria después que en las elecciones de 2006 el pueblo le dio una sólida mayoría de 54 diputados frente a 38 del FSLN, sin embargo todavía hay esperanza en que algo importante se pueda hacer y lograr por medio de la lucha cívica y legal, en defensa de la libertad y por la restauración de las instituciones democráticas.

Ése podría ser el caso de la jornada “por recuperar el derecho a elegir y ser electo libremente”, que fue lanzada el miércoles de esta semana por iniciativa de la Alianza Patriótica, con el respaldo del Bloque Opositor Legislativo, y por lo tanto con la participación implícita del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Bancada Democrática Nicaragüense que lidera el Movimiento Vamos con Eduardo (MVE), Movimiento de Renovación Sandinista (MRS), un sector de la Resistencia Nicaragüense, una de las facciones del Partido Liberal Independiente (PLI), el Grupo 9 de Noviembre (que integran los alcaldes electos popularmente en los comicios municipales de 2008, a quienes el régimen orteguista les robó el triunfo electoral), la Unión Ciudadana por la Democracia, la Coalición Democrática y el Partido Conservador.

Los representantes de esos partidos y movimientos políticos suscribieron el miércoles de esta semana una carta dirigida a Daniel Ortega, en su carácter de titular del Ejecutivo, que llevaron inmediatamente a su casa de habitación que es también la sede del partido FSLN y del gobierno de Nicaragua, en la cual advierten que la falta de garantías para el proceso electoral del próximo año constituye “una amenaza para la paz y la estabilidad de la nación”. Y en consecuencia demandan a Ortega “ garantizar las condiciones necesarias para el proceso electoral de 2011”.

Los firmantes del documento mencionado emplazan a Ortega a presentarse el próximo 13 de octubre en el Hotel Crowne Plaza, a las 9 de la mañana, para comenzar un diálogo sobre los siguientes temas cardinales: 1) Respeto a la Constitución y las leyes, en particular a la prohibición de reelección contenida en el Artículo 147. 2) Elección de personas honestas, profesionales e independientes como magistrados del Consejo Supremo Electoral, para que no se repita el fraude electoral de 2008. 3) Revisión del proceso de cedulación y entrega oportuna de las cédulas, con respeto a los principios de gratuidad y no discriminación. Cedulación de los nicaragüenses residentes en el extranjero. 4) Revisión, depuración y actualización del padrón electoral. 5) Despartidización del Consejo Supremo Electoral. 6) Garantías de observación electoral nacional e internacional, libre de limitaciones y amenazas.

Las organizaciones opositoras planean realizar movilizaciones políticas en el país y demandar a la comunidad democrática internacional que ayude a garantizar la celebración de elecciones libres en Nicaragua,     condición indispensable para mantener la paz, promover el desarrollo y fortalecer la democracia. El proceso democrático de Nicaragua nació en 1990 como resultado de la lucha del pueblo nicaragüense, pero amparado por acuerdos internacionales como los de Esquipulas, cuyos principios y propósitos es necesario reactivar y actualizar.

Sin duda que Ortega no atenderá la convocatoria de la oposición. Pero de todas maneras es una gran iniciativa de lucha y unidad opositora, por la realización de elecciones libres y limpias, con reglas claras y equitativas, organizadas y escrutadas por personas independientes y honestas, y sometidas a una efectiva observación nacional y extranjera.

El derecho a votar y elegir libremente es sagrado y junto con la libertad de expresión constituye el fundamento de la auténtica democracia. Cada persona tiene derecho de simpatizar con cualquier partido y líder político, y de votar por él. Pero ese derecho fundamental e indeclinable sólo se puede ejercer en condiciones de libertad, con reglas transparentes y justas, por medio de elecciones limpias y competitivas, como las que mal que bien se venían realizando en Nicaragua hasta noviembre de 2006. Y como es necesario que se vuelvan a realizar en el futuro, a partir de noviembre del próximo año.

De otra manera el país va otra vez de cabeza e inevitablemente hacia el desastre, como ha ocurrido tantas veces a lo largo de su trágica historia.

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