Por Antonio Martín Guirado/Los Ángeles/ EE.UU./ EFE
El actor Tony Curtis, quien padecía una enfermedad pulmonar crónica desde 2006, cuando contrajo una neumonía que estuvo a punto de costarle la vida, falleció este miércoles en Las Vegas (Nevada, EE.UU.), donde tenía su residencia.
Desde mediados de julio se encontraba muy delicado de salud. En esas fechas fue hospitalizado durante varios días en un hospital de esta ciudad debido a problemas respiratorios.
Curtis, el rompecorazones que supo pasar de galán en filmes que explotaban su apariencia física a figura indispensable y respetada con más de 100 películas en Hollywood, falleció a los 85 años víctima de un paro cardíaco.
La actriz Jamie Lee Curtis, hija del intérprete y de Janet Leigh, la primera de sus seis esposas, dijo ayer en un comunicado: “Mi padre deja un legado de interpretaciones geniales en las películas y una gran labor con sus pinturas y escritos”.
“Deja atrás a sus hijos, sus familias y a su esposa, que le amaban, respetaban y le eran devotos. También a sus admiradores en todo el mundo. Le echaremos mucho de menos”, añadió.
Curtis, candidato al Oscar al mejor actor por The Defiant Ones (1958), por encarnar a un convicto racista que escapa de la cárcel junto a un reo negro (Sidney Poitier), siempre será recordado por su papel de travesti en Some Like It Hot (1959), donde formó con Jack Lemmon una de las parejas cómicas más brillantes de la historia.
En el filme Curtis besó a Marilyn Monroe, algo que comparó “como besar a Hitler”, tras más de cuarenta tomas esperando a que la diva consiguiera decir el diálogo correctamente.
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