MINA SAN JOSÉ/AFP
Dos socorristas bajarán 700 metros por un hoyo hasta donde se encuentran los 33 hombres atrapados en una mina en Chile, y les ayudarán a prepararse a salir a la superficie. Será la primera fase de un complejo rescate que involucra desafíos técnicos, médicos y sicológicos.
Cuando una de las tres perforadoras, que actualmente excavan, llegue a los 700 metros de profundidad, donde se hallan los mineros, se activará un operativo en el que participarán más de un centenar de técnicos, médicos y socorristas. Se dará inicio así al llamado “Día D”, esperado con ansias por los 33 mineros atrapados y sus familias, y que será seguido en vivo por unos 1,000 periodistas en el yacimiento San José, a unos 800 km de Santiago.
Una vez se dé la orden de iniciar el rescate, “descenderán a la mina dos personas: un rescatista minero y un rescatista médico, para coordinar el orden del ascenso”, según el ministro de Salud, Jaime Mañalich. Las condiciones físicas y mentales de los trabajadores definirán quiénes serán los primeros y los últimos en dejar el encierro. Para el médico jefe de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), Jorge Díaz, “el último que se va siempre es el capitán”, lo cual determinaría que Luis Urzúa —jefe de turno de los mineros el día del accidente y que ha sido el líder en las profundidades— saldría último.
Mientras tanto Alberto Iturria, quien dirige el equipo de apoyo psicológico en la mina, informó que para ese día “lo primero es manejar la ansiedad de los familiares, de nosotros, de los rescatistas, con mucho cuidado trataremos de centrarnos en el objetivo central que es el rescate”, subrayó.
Los mineros saldrán uno a uno de la mina, presumiblemente con sus ojos vendados izados en una jaula de cuatro metros de alto y un diámetro de 53 cm, bautizada Fénix por las autoridades. La cápsula está dotada de un sistema de aire y comunicación, y tiene un sistema especial que permitirá al trabajador desprenderse de ella en caso de que ocurra una emergencia.
“A cada uno de los mineros se le colocará un aparato de medición corporal para medir la frecuencia cardiaca, la frecuencia respiratoria…”, entre otras características, dijo Jean Romagnoli, asesor en el entrenamiento físico de los mineros.
El día del rescate es aún una incógnita. Ayer la perforadora más avanzada llegó a 303 metros de profundidad sobre 630 metros totales con tasas de avance, que van de los 24 a los 36 metros por día, aunque la máquina debe detenerse regularmente para mantenimiento.
Las autoridades del rescate mantienen que el “Día D” podría ser en los primeros días de noviembre.
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