Tlahuitoltepec, México/EFE
Las autoridades de la pequeña población de Santa María Tlahuitoltepec, en el estado mexicano de Oaxaca, negaron hoy haber cifrado en «cientos» o «mil» los muertos por un alud que destruyó cuatro casas y que motivó la movilización de centenares de soldados y rescatistas a la zona.
Más de 24 horas después de que se desgajara un cerro sobre unas cuatro viviendas de la población, en la que habitan unas 8.900 personas de la etnia mixe, los cuerpos de rescate no han hallado todavía ningún cadáver de los once que se presume quedaron atrapados entre las casas sepultadas.
«No podemos decir cuántas personas están muertas, porque no las hemos encontrado», dijo a Efe el presidente municipal de Tlahuitoltepec, Antonio Martínez Gómez.
Desde el inicio de la contingencia, las cifras de damnificados, muertos y desaparecidos se han revisado sucesivamente a la baja, al punto que en Tlahuitoltepec nadie se atreve ya a dar cifras definitivas.
LABORES DE RESCATE SON CONDUCIDAS POR POBLADORES
Las labores de rescate son conducidas por los propios pobladores de la comunidad, los cuales han rechazado la ayuda de las brigadas profesionales enviadas por diversas dependencias del gobierno de Oaxaca y del Ejecutivo federal.
El alcalde de la localidad, ubicada a unos 500 kilómetros de Ciudad de México, entre sinuosos caminos de la Sierra Norte de Oaxaca, aseguró que «en ningún momento» dijo que hubieran muerto mil personas, como lo afirmaron ayer algunas autoridades mexicanas.
«Nosotros reportamos a Protección Civil que muchas casas se habían quedado dentro del lodo al caerse un cerro, no hablamos de personas muertas porque no tenemos el número y no hay un censo de las casas», señaló Martínez.
Las primeras informaciones divulgadas por las autoridades municipales y del gobierno de Oaxaca causaron conmoción en México, debido a que apuntaban a entre 100 y 300 viviendas enterradas por la tierra, y hasta 1.000 personas fallecidas por el derrumbe.
De acuerdo con los cálculos del presidente municipal de Tlahuitoltepec, del cerro se desprendió un área de 600 metros cuadrados, en la que posiblemente vivían 10 familias.
SE CRRE QUE VIVÍAN ALREDEDOR DE 10 FAMILIAS
«Apenas estamos haciendo la relación de los que vivían en esas casas», confesó.
El vecino de la zona Carlos González dijo a Efe que entre el lodo quedó atrapada su hermana, dos de sus sobrinos y su cuñado Eduardo Gómez, el actual regidor de Salud de la comunidad e integrante del cabildo municipal.
«Mi sobrino Héctor pudo escapar a la hora del desastre, no sabemos cómo lo hizo, pero ahora el niño no quiere hablar, está llorando, se fue con unas tías, no quiere ver a nadie, sólo llora», explicó.
Asimismo, el campesino Cenobio Hernández dijo que su pariente Diana Díaz, está entre los escombros junto con sus dos hijas y dos hijos.
Martínez explicó que las autoridades municipales habían catalogado seis zonas del pueblo como de alto riesgo, en ninguna de las cuales estaba el barrio El Calvario, donde se registró el alud.
Esta localidad carece de un comité de Protección Civil a pesar de que las viviendas están construidas sobre tierra blanda en las laderas de los cerros y que llueve al menos nueve meses al año.
Desde ayer al mediodía la ayuda ha fluido para esta comunidad, a la que llegaron cientos de soldados y rescatistas. La Secretaría de Desarrollo Social federal trajo víveres y ropa para los damnificados y maquinaria pesada mueve los escombros para abrir paso a los automóviles mientras se trabaja en el rescate de los desaparecidos.