Rasgos de totalitarismo

El viernes pasado por la noche, todos los canales extranjeros de la televisión por cable fueron sacados del aire, causando la justificada molestia de los suscriptores de ese servicio básico de entretenimiento familiar. Al menos durante un par de horas, en un momento de la mayor sintonía, sólo se podía mirar las estaciones locales de TV, las cuales fueron encadenadas para transmitir un discurso de Daniel Ortega.

La empresa que vende el servicio de televisión por cable no dio ninguna explicación a sus clientes, a pesar de que está obligada a hacerlo por ética empresarial y por mandato de la ley que protege los derechos de los consumidores y usuarios. La televisión por cable no es gratuita, la gente paga por un servicio que no es barato, la empresa proveedora cobra implacablemente por él y lo corta sin contemplaciones a quienes por cualquier motivo se atrasan en el pago de las facturas. De manera que a lo menos que está obligada la empresa proveedora, es a brindar un buen servicio y dar explicaciones a sus clientes.

De todos modos, no quedó ninguna duda de que la suspensión de los canales de televisión extranjera, a primeras horas de la noche del viernes pasado, fue una arbitrariedad gubernamental con el propósito de obligar a todos los televidentes a ver a Daniel Ortega en las pantallas domésticas y oír su discurso por medio de las estaciones nacionales de televisión.

Pero Daniel Ortega no tiene autoridad legal ni moral para obligar a nadie a verlo y oír sus discursos por televisión. Si alguien prefiere ver un juego de beisbol o un viejo programa de los Polivoces, en vez de oír los discursos de Daniel Ortega, ese es su derecho. Ni siquiera la amenaza de una tormenta justifica que se obligue a los nicaragüenses a escuchar los pesados discursos del titular del Ejecutivo. Esto es un abuso característico de los dictadores latinoamericanos.

Al respecto cabe mencionar que precisamente ayer lunes, el diario español ABC, de Madrid, publicó un artículo de su jefe de redacción, Alberto Sotillo, que entre otras cosas interesantes dice lo siguiente:

“Hay caudillos iberoamericanos que buscan el poder para endilgar sus inagotables peroratas a una ciudadanía indefensa. Charlatanes incontinentes que, en condiciones de normalidad democrática, serían acreedores a una camisa de fuerza —por insoportables—, se aferran al poder para gozar así de licencia para castigar a sus compatriotas con sus atorrantes disquisiciones. Hugo Chávez es uno de ellos (y Daniel Ortega es otro, agregamos nosotros). Amordaza a la oposición para que nadie interrumpa su inagotable caudal de majaderías. Aprovecha el poder en su mano para autoinvestirse astro de la radio y estrella de la tele. Y en su infinito monólogo acaba convenciéndose a sí mismo de la genialidad de su discurso, de su liderazgo providencial y de que nada hace más feliz a su pueblo que sufrir sus ocurrencias. Es un mecanismo de autosugestión: una fantasía verbalizada durante horas ante una audiencia indefensa acaba pareciendo una realidad incontrovertible. Castro y Chávez (y Ortega, volvemos a agregar) son dos perfectos ejemplos del atorrante caudillo iberoamericano, a quienes sus exuberantes sermones les sirven como psicotrópicos que les aíslan de la ingrata realidad”, expresa, certero y contundente, el redactor jefe del ABC de Madrid.

En realidad, el control de los medios de comunicación, ya sea de manera absoluta como en Cuba, o de la mayoría como en Venezuela, o de vez en cuando como por ahora ocurre en Nicaragua, es uno de los rasgos esenciales del totalitarismo. Todos los regímenes de vocación totalitaria controlan los medios de comunicación en mayor o menor grado, los ponen totalmente a su servicio o los regulan para que de manera obligatoria, ya sea legalmente o de hecho, abrumen a la gente con la difusión y repetición del insoportable discurso del líder y la embrutecedora propaganda oficialista.

Tanto los denominados “principios leninistas” de la información como las normativas gobelianas nazifascistas de la propaganda, establecen que los medios de comunicación deben ser controlados total o parcialmente, de manera permanente o temporal, para legitimar al líder, el caudillo o el comandante.

Pero la verdad es que si Ortega puede, por medio de la ley o de la fuerza, imponer cadenas de radio y televisión, sacar del aire a las estaciones extranjeras y hablar todo el tiempo que quiera, sin embargo, no puede obligar a nadie a verlo ni escucharlo. La voluntad personal es más poderosa que la imposición de cualquier dictador. Basta con apagar el radio o el televisor. Contra este pequeño pero significativo gesto de voluntad, decisión y desprecio al dictador, no hay cadena radial o televisiva ni poder estatal que valga.

COMENTARIOS

  1. JOSE DAVID LAGUNA
    Hace 16 años

    Es muy cierto, si Ortega abusa de la TV. y nos quiere obligar a ver lo, y tiene establecido una cadena obligatoria, pues apagamos la TV, asunto terminado. Yo me imagino que si la empresa due del servicio cable no dio explicaciones, es solo por temor a que le can celen la licencia, en el mejor de los casos, y que para Ortega que presume de rey del pais, cree que puede hacer lo que le ronque la gana. Todo lo que sube, baja, vean a Chavez ahora, ya empezo a bajar. Asi pasara a Ortega pronto.

  2. Rafael
    Hace 16 años

    Y no solo eso, ya vimos que como la gerarquía católica no se lo traga, en ese discurso en compañía de lospastores evangélicos, quiere hacer ver una tendencia equivocada de la identidad religiosa de la mayoría del pueblo Nicaragüense que es Católico (sin menospresiar a los evangélicos). Una total flata de respeto y una actitud deprorable de los pastores por la ambición de que le den esa imagen, pues hacerle el jueguito al antes ateo comunista, catolico, busdista, espiritista, hoy protes

  3. glodomiro narvaez
    Hace 16 años

    mas claro no canta un gallo. la oposicion pro-orteguista que se auto-llaman «democratas» (pero realmente son unos peleles bendidos al orteguismo) estan solos, por que todo el puebo de nicaragua estamos con pancho madrigal. sea cual sea la casilla. pancho madrigal sera el nuevo presidente de nicaragua, le duela a quien le duela. es el candidato del pueblo.

  4. roberto
    Hace 16 años

    quieren comunnicar al pueblo. Pienso, que imprimir una necesidad sensorial que luego se puede convertir en una necesidad emocional en todos aquellos radio escuchas o televidentes que son capaces de poder tener acceso a estos medios de comunicacion, es el unico objetivo comun de todos estos dictadores egolotras

  5. jose leon
    Hace 16 años

    Este señor es un majadero, las empresa de cable siempre han hecho lo que les da la gana y es asta hoy que lo escucho hablar, de ellas, nadie lo autoriza ha hablar ni mucho menos a aprovecharse del abuso de las empresa para politiquear, señor vaya a misa y saque ese odio a su edad debería aprovechar su espacio para hablar de paz y amistad, Ud cree que una buena parte de los Nicas no sabemos la fichita que es? Hable por ud, no quiere ver la TV encienda la Radio.

  6. jose leon
    Hace 16 años

    Que bueno que existen los DVD y a la hora que sale ese mono mejor me pongo a ver una película, o será que les prohibirá a los vendedores de películas que nos los vendan para que le miremos la cara de estúpidos que ponen los cpsapos cuando estan de frente del iluminado, narcomano, violador y asesino cara de chita ortega.

  7. HAY OTRAS ALTERNATIVAS
    Hace 16 años

    Una alternativa es poner el televisor en mudo para no escuchar las estupideces de Ortega, y aprovechar para lavar los trastes, limpiar la casa, leer un libro o terminar de hacer la tarea. Hasta puede ser reconfortante experimentar que tenemos el poder de taparle la boca. Además, de esa manera se puede saber cuándo el canal regresa a la normalidad, para no perderse la telenovela o las noticias.

  8. Judith Gonzalez
    Hace 16 años

    Frente a Castro, Chávez y Ortega….¡ME QUEDO CON LOS POLIVOCES! Al menos estos son dos… En el caso de los caudillos en caldillo aparentan ser tres chiflados, pero son solo UN SOLO DOGMA Y UNA SOLO TIRANÍA.

  9. nica made in usa
    Hace 16 años

    Este chepe leon me dejo mas perdido que un pinguino en el desierto;a menos que sea otro chepeleon #! y 2;el primero le echa sapos y culebras a ortega y en el segundo da la impresion que se los echa al editorialista;Don Luis Sanchez Sancho?;lo repase tres veces y siempre llegue al mismo lugar;de todas maneras estoy con el primer comentario;donde le echa sapos y culebras a ortega,es el mas atinado

  10. Vicente
    Hace 16 años

    Qué absurdo editorial. El presidente Ortega se vio obligado hacer cadena nacional por una cuestión de seguridad nacional ante el peligro potencial de la tormenta Matthew para informar al país, girar órdenes pertinentes a todas las instituciones como dar instrucciones a la población. Este artículo paranoicamente anticomunista, con tufo y resabio macarthista, olvida lo importante: las decenas de familias miskitas nicaragüenses puestas fuera de peligro en nuestro Caribe.

  11. roberto
    Hace 16 años

    La solucion que se presenta al final es la mas logica y acertada, pero invariablemente, la fascinacion con estos largos soliloquios, por parte de Castro, Chavez y Ortega, atraen a muchos, ya sea porque participan de esos pensamientos o idioteces que ellos hablan o porque desean escuchar y reirse de lo que escuchan o porque no estan dispuesto a cancelar o apagar la radio o tele y prefieren dejarla abierta sin ponerle mucha atencion aparentemente, pero en el fondo desean escuchar lo que estos

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