Javier M. Uzcátegui
Aunque la historieta nació ligada al género humorístico y a la prensa de finales del siglo XIX, la tormenta que significó la Gran Depresión y el crack de 1929, provocó que el público volcara sus intereses hacia una realidad más “violenta“, la de las bandas de mafiosos.
Las portadas de los periódicos de entonces mostraban ciudades agresivas, controladas por las grandes “familias” de la mafia. El género de intriga perdía su vinculación “aburguesada“, presente en los personajes victorianos de Agatha Christie, y adquiría un matiz más cercano a la realidad, a la problemática del día a día. Nacía la novela negra.
De la mano de autores como Dashiell Hammett, Jim Thompson, James Hadley Chase, James M. Cain y Raymond Chandler, el género negro emergió como evidencia de que la sociedad guarda en sus entrañas zonas oscuras, que a menudo permanecían escondidas bajo la alfombra de la corrección política.
Así, la narrativa y el cómic de las primeras décadas del siglo XX empiezan a mostrar esa realidad “sórdida” y se atreve a sumergirse en el análisis de los puntos más oscuros de la naturaleza humana. Nace entonces el tipo duro, el Humphrey Bogart con valores muy contrarios a los de la recatada sociedad inglesa del XIX.

El lenguaje de las historias, y de las historietas, cambia, se torna directo y duro, pero también más sencillo, con personajes mucho más auténticos, y con un estilo narrativo muy cercano al folletín.
La estética de las tiras gráficas adquiere entonces las características del género negro: el tono efectista en la iluminación y la composición que logra a través de una abundante sombra y el uso del claro-oscuro.
LOS INICIOS: DE “DICK TRACY” A “THE SPIRIT”
Las primeras historietas a camino entre los trazos realistas y la caricatura surgen a finales de los años veinte del siglo pasado en los periódicos estadounidenses. En 1931, año en el que Al Capone es procesado por evasión de impuestos, emerge un personaje de corte conservador que conseguirá un éxito desbordante, Dick Tracy.
Creada por Chester Gould, Dick Tracy se mueve en el territorio de la serie negra en su formato de tira de periódico —en la que aparecía en blanco y negro—, y cuenta la historia del inspector de policía Dick Tracy, un personaje rudo y honesto que se enfrenta a unos rufianes de “peculiares” características.
El monopolio de “Dick Tracy” acabaría con la llegada en 1934 de la serie gráfica “Secret Agent X-9”, dibujada por Alex Raymond y con guión del propio Dashiell Hammett, que la abandonaría el primer año al carecer de total libertad para escribir.
El cómic, pionero en los trazos contundentes y realistas, relata las aventuras del agente secreto X-9, un acérrimo defensor de la ley que detesta a los mafiosos desde que éstos asesinaran a su esposa y a su hijo.
Pero el punto de inflexión en la historieta negra llegaría de la mano de Will Eisner y su obra maestra: The Spirit . Nacida a principios de 1940 como suplemento dominical —y también como tira de periódico—, la obra resulta revolucionaria por su lenguaje cinematográfico y por su concepción mordaz y realista.
Mezcla de lo folletinesco con el auténtico género negro, The Spirit es realmente Denny Colt, un criminólogo que es dado por muerto y que aprovecha esta circunstancia para combatir el crimen a su manera: ataviado con traje, sombrero, guante y antifaz.
The Spirit supuso una ruptura con las coordenadas convencionales de las historietas por su realismo simbólico —encuadres, iluminación y narración novedosas—, su preponderancia de la ciudad y la combinación de crítica social, intriga y humor de forma inteligente. Además, también supuso la consolidación de la figura de la mujer hermosa pero mortal: la “femme fatale”.
EL CÓMIC NEGRO HOY: “100 BALAS”
Una de las últimas actualizaciones del cómic negro moderno, ya en su formato de novela gráfica, tiene un ejemplo paradigmático a finales del siglo XX con la serie gráfica 100 Balas , la obra del guionista Brian Azzarello y del dibujante argentino Eduardo Risso.
El cómic, editado mensualmente desde 1999 —en España por Planeta de Agostini— relata las historias de diferentes personajes a los que un día un misterioso desconocido les entrega un arma con 100 balas imposibles de rastrear, junto a pruebas acerca de la culpabilidad de alguien que les ha destrozado la vida.
Así, cada historia mezcla un “thriller” conspiratorio que le plantea al protagonista del cómic la posibilidad —o no— de vengarse con total impunidad de su verdugo. La decisión sólo depende de él.
DOS TIPOS RUDOS: “PARKER” Y “JUNK”
Entre las últimas publicaciones de cómic negro se encuentra Parker. El cazador (Astiberri), una adaptación de la novela homónima del maestro del misterio, Donald. E. Westlake (escrita bajo el seudónimo de Richard Stark).
La novela gráfica cuenta la vida de un frío y amoral atracador que tiene un único objetivo: vengarse de quienes lo traicionaron y recuperar el dinero que le arrebataron.
“Parker es un personaje completamente irredento que no tiene apenas sentimientos, al que sólo le interesa su dinero, que trata mal tanto a hombres como a mujeres, y que no tiene ningún escrúpulo en hacer lo que haga falta para conseguir su fin”, explicaba a Efe en una entrevista Óscar Palmer, traductor de la obra.

La adaptación destaca por los dibujos de Darwin Cooke, sucios y duros, aunque ágiles y muy estudiados —no en vano el dibujante canadiense proviene del mundo de la animación—, con una combinación de tonos azules y negros que utiliza para recrear el ambiente sombrío de la obra a través del contraste de luces y sombras.
La técnica narrativa de la historieta es muy cercana al “storyboard” cinematográfico, y el lenguaje, como el propio personaje de Parker, es seco y austero. “Parker no usa adjetivos, prácticamente habla en verbo. Casi todas son palabras tipo: ¡levanta!, ¡ven!, ¡responde! Cada diálogo de Parker es como un latigazo”, apuntaba el traductor sobre el rudo personaje.
LA FAMME FATALE: “ASQUEROSAMENTE RICA”
Otro cómic negro recientemente publicado es “Asquerosamente rica”, —el primero de la serie Panini Noir—, una novela gráfica que mezcla en un cóctel explosivo “el crimen y el sexo”, en palabras de su dibujante a Efe, el español Víctor Santos.
La historieta, con guión de Brian Azzarello, cuenta la vida de un perdedor, Richard Junkin.
“Junk para los amigos”, un antiguo jugador de futbol americano con una carrera truncada por una lesión, que ha terminado convirtiéndose en un patético vendedor de coches de Nueva Jersey.
Las cosas se complican para Junk cuando el jefe del concesionario le encomienda una nueva tarea: ser el guardaespaldas de su hija Vicky, una sensual joven devora hombres cuyo “territorio de caza” son las noches desenfadadas del Nueva York de la década de los sesenta.
Pero más que el acompañante de Vicky, Junk acabará transformándose en su “perrito faldero”, o lo que es peor, en la persona encargada “del trabajo sucio”.
El cómic vuelve a las fuentes de los autores clásicos del género negro: Raymond Chandler, Dashiell Hammett, James M. Cain y, en particular, de Jim Thompson, un escritor con muchos puntos en común con Azzarello, en opinión de Santos.
El cómic resalta por mostrar un tipo de historia muy contenida, pero “con una violencia que cuando estalla, estalla de forma muy potente”, en opinión del dibujante, quien muestra un magnífico dominio en el trazo de las escenas de gran violencia.
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