Alberto Boschi, junto a su abogado y representantes del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), ha recurrido a todas las instancias nacionales en busca de justicia. LA PRENSA/ARCHIVO

Boschi se reunió con el embajador Callaham

Ayer martes, a las 11:30 de la mañana, el misionero católico Alberto Boschi se reunió con el Embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Robert Callaham, para informarle sobre su situación, igual que hizo con Pedro Vuskovic, representante de la Organización de Estados Americanos (OEA) hace dos semanas.

Ayer martes, a las 11:30 de la mañana, el misionero católico Alberto Boschi se reunió con el Embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Robert Callaham, para informarle sobre su situación, igual que hizo con Pedro Vuskovic, representante de la Organización de Estados Americanos (OEA) hace dos semanas.

Boschi, a quien el gobierno de Daniel Ortega le quitó la nacionalidad nicaragüense, podría ser deportado este viernes, porque mañana jueves se le vence la visa de turista con que está en el país.

El gobierno de Ortega ha perseguido a Boschi al extremo de que, después que éste visitó la OEA, pidió el retiro de Vuskovic por injerencismo.

Boschi y su abogado anunciaron entonces que ya no visitarían ninguna embajada ni organismo internacional, pero ayer visitaron de manera sorpresiva la sede diplomática estadounidense.

El misionero explicó a LA PRENSA que finalmente valoraron la situación y decidieron continuar con las visitas, con el objetivo de informar a la comunidad internacional sobre su situación legal en el país.

Boschi, quien se casó con una nicaragüense y es padre de una niña, llegó a la Embajada de Estados Unidos acompañado sólo por su abogado, Alberto Novoa, y dejó claro que su vista respondió a una petición suya.

“La solicitud fue de parte de nosotros, para evitar que se mal interprete y lo acusen de injerencismo (al embajador)”, afirmó el misionero.

Dijo que el embajador Callahan los escuchó y prometió enviar un informe a Washington.

“Le expliqué mi situación desde el 2007, la persecución que me está haciendo el Gobierno y, sobre todo, mi preocupación de que me puedan hacer un secuestro como el que me hicieron en el 2007 en el aeropuerto; y si lo hacen en presencia de mi hija, sería traumático”, relató Boschi.

El secuestro al que se refiere Boschi sucedió en noviembre de 2007, cuando visitó Puerto Cabezas y se dio cuenta que la ayuda para los damnificados de un huracán estaba desapareciendo. Entonces fue acusado de alterar el orden público en Puerto Cabezas, y cuando llegó a Managua tres hombres de civil lo subieron a una camioneta y lo llevaron detenido.

Teme Violencia

Hoy miércoles, a partir de las 6:00 de la tarde, en el colegio Lorenzo Milani (proyecto social de Boschi) realizarán una vigilia; y mañana jueves habrá una misa, porque los habitantes de Ciudad Sandino quieren acompañar al misionero ante cualquier eventualidad, ya que este jueves 23 de septiembre se le vence la visa de turista que le proporcionó el Ministerio de Gobernación, cuando lo despojó de la nacionalidad nicaragüense.

“Lo que temo es que mi hija pueda asistir a mi destierro, que puede ser violento. Desconozco la modalidad con que lo van a hacer, además me preocupa el futuro del colegio y de la gente que ayudo”, dijo Boschi.

El 3 de septiembre Boschi interpuso un recurso de apelación, pero hasta hoy el tribunal no se ha pronunciado.

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