México/EFE/AFP
El Gobierno mexicano afirmó ayer que tras el asesinato el pasado viernes de un fotógrafo del Diario de Juárez hay motivos personales y no profesionales, según las primeras investigaciones de la Fiscalía estatal, expresó el portavoz de Seguridad, Alejandro Poiré.
No obstante, el secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional aclaró que cualquier atentado contra la libertad de prensa es una agresión contra la sociedad y la democracia.
“La información de la Procuraduría de Justicia del estado de Chihuahua subraya que en principio, hasta este momento de la investigación, los motivos no necesariamente están vinculados a la labor profesional de estas personas”, aseguró Poiré. Añadió que no se tienen indicios específicos por parte de las autoridades locales que sugieran algún motivo relacionado con un ataque a la libertad de expresión.
El pasado 16 de septiembre, dos fotógrafos fueron tiroteados al salir de un centro comercial de Ciudad Juárez, uno de los cuales murió y el otro resultó gravemente herido.
Poiré rechazó cualquier tipo de pacto o tregua con el crimen organizado, como habría sugerido El Diario de Juárez, medio para el que trabajaba el fotógrafo, e insistió en que la estrategia de las fuerzas de seguridad ha tenido resultados positivos.
Por su parte, Pedro Torres, subdirector editorial de este rotativo, expresó ayer que los medios de comunicación que informan de lo que sucede en Ciudad Juárez —la urbe más violenta de México— enfrentan una “campaña sistemática” de desprestigio por parte de las autoridades, que no quieren que cuenten lo que está sucediendo en esa localidad.
Al menos diez periodistas han sido asesinados este año en México, mientras que una decena ha sido reportada como desaparecida o secuestrada, y este año se han registrado atentados con explosivos contra al menos cuatro sedes de canales de televisión.
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