o
u
ts
de Nicaragua pertenecen al Movimiento Scout. No se ven, pero están allí siempre listos para servir, pese a las dificultades que enfrentan
Fotos de LA PRENSA/Uriel Molina
Las revistas sobre los scouts en Estados Unidos, prestadas por el profesor Joe Harrison, no pudieron caer en mejores manos, pues para el entusiasta Aubrey Campbell fue todo lo necesario para fundar en 1917 el primer Grupo Scout de Nicaragua. La 1 Moravo en Bluefields.
A la fecha, la 1 Moravo es uno de los grupos más activos del país, posee un programa de radio, una oficina en el Palacio de Gobierno y un blog donde cuenta su historia y comentan que la Miss Nicaragua 2010 Scarllette Allen estuvo en sus filas.
A diferencia de los Scouts en Bluefields, los restantes 249 grupos del país no son muy visibles, pues los grupos no deben sobrepasar los 24 integrantes y sólo se les puede ver en pequeñas células reunidos en parques —que han arrebatado a los delincuentes— caminando por las carreteras o prestando ayuda cuando se requiere, teniendo como elemento de distinción una pañoleta.
“Más allá de las canciones , los juegos y las buenas acciones que realizan los scout estamos sembrando mejores ciudadanos, mejores hijos, mejores amigos, mejores padres”, señala el comisionado Yuri Valle, quien a demás de policía es el Vicepresidente de la Asociación Scout de Nicaragua.
Siguiendo la premisa del movimiento. “Una vez scout, por siempre scout”, Valle asumió el compromiso junto con un grupo de oficiales de policía que, como él, una vez prometieron de formar grupos en zonas conflictivas, como una alternativa para alejar a los niños, niñas y adolescentes del riesgo de ingresar a actividades delictivas.
“Un compañero patrullero que traje a asuntos juveniles me pidió permiso, recién trasladado, para irse tres días y cuando le dije que no, me dijo que los necesitaba porque tenía campamento con el grupo Scout en Reparto Shick, del cual era responsable. Ése fue el detonante para formar los grupos que en la asociación son conocidos como los Scout de la Policía y son cinco con más de 250 chavalos y chavalas integradas”, afirma el comisionado Valle.
Los grupos de la Policía están ubicados en La Panamá en San Judas, el Colegio Cuba en Loma Linda, Enmanuel Mongalo en Altagracia, el Benjamín Zeledón en El Recreo y el Rigoberto López Pérez. Los resultados han sido tan evidentes en cuanto a la integración de estudiantes, vecinos y padres, tanto así que la acción se ha comenzado a replicar en otros departamentos como Jinotega.
“Los grupos que formamos son parte de la Asociación Scout de Nicaragua y tienen el valor agregado que se les capacita en programa DARE de prevención al consumo de drogas, charlas sobre leyes de Tránsito, Código de la Niñez, trata de personas, liderazgo, igualdad de género y violencia intrafamiliar porque estamos convencidos que estos chavalos y chavalas serán elementos de cambio en sus comunidades”, expresó Valle.
El escultismo como se conoce a la vivencia scout es como una enfermedad incurable y sumamente contagiosa, señala el doctor William Plata, scout y padre de cinco hijos scouts también, quien reconoce que la principal limitante para que más chavalos y chavalas se integren al movimiento se reduce a los pocos recursos monetarios con los que cuenta la organización.
Todos los scouts hacen trabajo voluntario, el recurso humano está, pero no tenemos el dinero para hacer reuniones masivas, reconoce el doctor Plata,
Y es que hace ocho años la Asociación Scout de Nicaragua recibía de parte del Presupuesto General de la República cinco millones de córdobas que después se redujeron a tres millones y ahora se reciben 750 mil córdobas que sólo alcanza para pagar a los celadores de la fortaleza El Coyotepe y las oficinas centrales, y uno que otro evento, razón por la cual los chavalos y chavalas deben realizar actividades para recaudar fondos para sus campamentos y actividades.
El pasado 14 de septiembre un grupo poco nutrido de scouts se presentó al desfile para “recuperar espacios”, de acuerdo con los directivos.
“Vamos a recuperar espacios que antes teníamos y hemos perdido, los grupos están saliendo más a los colegios en proceso de captación, recientemente hubo cambio de autoridades y estamos trabajando en proyectos para proponerlos a organismos que trabajan con niñez y adolescencia y ver si los aprueban”, afirmó Plata.
Yo no me imagino mi vida sin los scouts, destaca Jessica Mejía. Ella comenzó a formar parte del movimiento scout desde los 9 años de edad en la 26 San Vicente de Paúl. Gracias a los scouts ha viajado a diversos países de Centroamérica y su hermana menor viajó a Londres como parte de la delegación de Nicaragua, para la celebración del primer centenario de los scouts en el mundo.
“Toda mi familia ha estado ligada a los scouts, mi mamá en sus tiempos fue muchacha guía como se les conocía, cuando nosotros estábamos niños ella se integró de nuevo con nosotros y fue dirigente scout, mi hermano culminó el proceso y ahora por el trabajo no continúa involucrado. En mi caso soy Akela y me encargo de niños desde los 7 a los 12 años del grupo 77 San Ignacio de Loyola en la Colonia del Periodista”, destacó Jessica.
Jessica labora como auditora, tiene un hijo de tres años, está casada, pero pese a todo cada sábado se le ve jugando y guiando a un grupo de 18 niños y niñas.
“Yo me encargo de una manada, se trabaja en grupos de seis y nuestra guía es el libro de la selva, es un mundo de fantasía, las tropas son la siguiente etapa como scout y cuando esta etapa concluye se pasa a Rover, el escultismo es un método de educación no tradicional de forma que los niños aprenden desde sus vivencias: leyes, comportamientos y realizan promesas que serán su guía para toda la vida”, afirmó Mejía.
Un convencido de que sin duda la vivencia scout marca la vida de las personas es Jorge Katín, director de Comunicación de Gas Natural (antes Unión Fenosa), quien hasta hace tres años formaba parte del Concejo Scout Nacional.
“Yo me integré en 1963 en Chinandega, mi grupo se llamaba 8 Nicarao y debo decir que para mi formación fue determinante como persona, como estudiante, porque me ayudó a relacionarme con mis compañeros, a reconocer que había mucha gente a quien prestar ayuda y sobre todo a asumirme responsablemente a mí mismo y a quienes estaban bajo mi mando, fue tan importante para mí y mi familia que mi mamá incluso sólo me daba permiso de salir si iba con los scouts y eso es lo que se les enseña a los chavalos, responsabilidad para con ellos mismos, sus semejantes, su entorno”, afirmó Katín.
Uno de los mayores temores de los padres de familia es el abuso sexual, pero “hasta la fecha gracias a Dios no hemos tenido ningún caso porque quienes realizan la labor de guías son personas que conocen el programa, lo han vivido y lo reproducen”, señala el doctor Plata.
También Plata agregó que no es que en los scouts se tenga como regla no aceptar homosexuales, sino que ellos no se dan por invitados por la rudeza de los juegos y la vivencia.
Por su parte, el comisionado Valle destacó que los scout son una alternativa sana para los niños y niñas y quieren continuar así, de allí que todas las actividades se realizan de forma coordinada con los padres y madres de familia.
Las reglas internacionales que rigen a los scouts señalan que por cada seis niños y niñas en un campamento debe estar presente un padre o madre de familia.
“Mis hijos son scouts y como padre te puedo decir que un chavalo o chavala corre más riesgo en la calle de noche con un grupo de “amigos” no scout, que en un campamento donde no se ingieren bebidas alcohólicas, no se fuma y se les enseña a disfrutar y apreciar la naturaleza, pero sobre todo dejar este mundo mejor que como lo encontramos”, comentó el comisionado Valle.
La Asociación honra y distingue a las personas que durante su vida han dedicado parte de su tiempo a labores a favor de la formación de nuevos scouts y en aras de dejar el mundo mejor que como lo encontraron, con ceremonias y medallas, pero también es rígida en cuanto a aquellos que comenten faltas.
Ninguno de los entrevistados quiso comentar sobre las purgas, como se le conoce a la expulsión de miembros que no están siendo respetuosos de las leyes y promesas de los scouts.
“La finalidad del movimiento es tener mejores ciudadanos y ser ejemplo de vida para otros, cuando esto no ocurre y una persona en lugar de ser cabeza se vuelve cola y denigra con su comportamiento la organización es llamado, se le exponen las razones y posteriormente se le solicita no volver a participar”, destacó un miembro del consejo.
Las razones de depurar la asociación es para evitar riesgos a futuro que puedan dañar a los miembros y nombre de la misma.
La primera ley scout señala que “el honor de un scout está en ser digno de confianza”, si una persona falta a esta ley, no puede ser un scout.
Servicio. Ésa es la palabra que distingue a un scout, afirma Jessica Mejía, no se trata de ver las necesidades y no hacer nada, es estar en disposición de ayudar cuando se nos necesita.
“Para el huracán Mitch mi hermano ya era Rover y fue con su grupo a prestar ayuda. Yo quería ir, pero no pude porque no estaba en edad aún y es algo que nos queda, no podemos ver a alguien en apuros y no prestar servicio aún cuando no andamos la pañoleta”, destacó Mejía.
Algo que confirma la afirmación de Mejía en cuanto al servicio es que los directivos nacionales de Cruz Roja de Nicaragua estuvieron en las filas del movimiento en su niñez o adolescencia.
Otros que reciben en sus filas cada año a ex scouts dispuestos a brindar servicio son los bomberos beneméritos, donde son considerados elementos valiosos porque realizan su trabajo con orden y poseen destrezas que ayudan a realizar rescates. b
ORIGEN DE GUERRA b
TRADICIONES b
FILOSOFÍA b
Ver en la versión impresa las paginas: 22 ,10 ,12 ,20