WASHINGTON/EFE
Los equipos de BP en el Golfo de México comenzaron a inyectar ayer cemento en la base del pozo que provocó el mayor desastre ecológico de la historia de Estados Unidos, y esperan tenerlo sellado mañana, según anunció ayer la compañía.
El cemento, que se administra a través de un conducto auxiliar especialmente excavado para la tarea, seguirá fluyendo durante varias horas y tardará 24 horas más en secarse, indicó BP.
El encargado de la respuesta del Gobierno estadounidense a la catástrofe, Thad Allen, confirmó el jueves por la noche que los equipos de BP habían logrado conectar “satisfactoriamente” el conducto auxiliar con la base del pozo “Macondo”, situada a 4,000 metros de profundidad, y dio luz verde al próximo paso. “Una vez que las operaciones con cemento se hayan completado, el conducto auxiliar comenzará los procedimientos de taponado y abandono del pozo”, señaló BP en su comunicado.
El plan para sellar la base del pozo, que reforzará el taponado impuesto en la superficie del manantial hace más de un mes, se ha retrasado durante semanas debido a preocupaciones sobre el tiempo y la presión dentro del depósito, y los equipos no lo retomaron hasta este lunes. No obstante, el abandono del pozo cerraría únicamente uno de los capítulos del sonado desastre medioambiental, puesto que las tareas de limpieza podrían llevar años y las reclamaciones a BP continúan amontonándose.
El juez del distrito de Nueva Orleáns, Carl Barbier, que supervisa alrededor de 400 demandas presentadas por los afectados en el vertido, estimó el jueves que BP se enfrentará a “miles” de casos judiciales relacionados con la catástrofe.
Hasta el momento, BP ha asumido un coste de 32,000 millones de dólares en compensación a los afectados por el vertido.
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