El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) celebró el Día Nacional del Empresario de Nicaragua, el miércoles de la semana pasada, con una asamblea multicameral en la que su presidente por tercer período consecutivo, José Adán Aguerri, fijó la posición de dicho organismo empresarial ante los principales problemas del país.
Al respecto hay que subrayar el compromiso que ha asumido el Cosep ante la nación, de seguir “abogando por la institucionalidad, el Estado de Derecho, respeto de los poderes del Estado, independencia del Poder Judicial… la institucionalidad fuerte desde una economía fuerte, privilegiando el diálogo”. Se trata de un compromiso de gran significación, considerando que precisamente el deterioro de la institucionalidad democrática, el quebrantamiento del Estado de Derecho, el irrespeto a la autonomía de los poderes estatales y a la independencia del Poder Judicial, son la matriz de la crisis política e institucional que sufre el país por culpa del autoritarismo gubernamental de Daniel Ortega.
También manifestó el presidente del Cosep, durante la celebración del Día Nacional del Empresario, que ese organismo empresarial seguirá “demandando un árbitro creíble en el Consejo Supremo Electoral (CSE)”, y “observación electoral nacional e internacional para todos los procesos electorales en Nicaragua”. Y al referirse a la coyuntura electoral a la que está entrando el país, el portavoz del Cosep advirtió que éste “no tomará posiciones político partidarias”, en alusión a que no respaldará a ningún candidato presidencial en las elecciones que deberán realizarse el domingo 6 de noviembre del próximo año.
Para algunos, lo esencial de este planteamiento del presidente del Cosep es que la cúpula empresarial no respalda la candidatura presidencial de don Fabio Gadea Mantilla, el empresario privado radial que ha sido propuesto como candidato de consenso o de una gran unidad opositora para las elecciones del siguiente año. Pero de igual modo, la declaración de Aguerri podría interpretarse como que ese organismo empresarial no respalda las pretensiones reeleccionistas de Daniel Ortega, después que desde círculos oficialistas se echó a rodar el rumor de que el presidente del Cosep podría ser compañero de fórmula de Ortega, o sea, candidato vicepresidencial por el FSLN.
En realidad, para entender el sentido de la declaración del Cosep, de que en las próximas elecciones nacionales no tomará partido por ningún candidato, hay que recordar que en los comicios anteriores, que se realizaron en noviembre de 2006, en los que resultó elegido Daniel Ortega con el 38 por ciento de los votos y el 8 por ciento no fue escrutado por el Consejo Supremo Electoral —seguramente para evitar una segunda vuelta que Ortega no habría podido ganar—, el Cosep tomó partido por uno de los candidatos liberales y sufrió por eso un grave conflicto interno.
Es entendible que si las cámaras empresariales son integradas por personas que pertenecen a distintos partidos, o tienen diversas preferencias políticas, entonces el Cosep no puede tomar una decisión que obligue o comprometa a algunos a votar por un candidato que no es de su preferencia. A título personal, cada empresario tiene libertad y derecho de afiliarse al partido que quiera, o de no afiliarse a ninguno, lo mismo que votar por el candidato que desee o no sufragar por nadie. Pero el organismo empresarial, que involucra y representa a todos los empresarios afiliados sin distinción de ninguna clase, no puede tener partido político ni candidato, so pena de perder su identidad y desvirtuar sus funciones.
También es comprensible que los partidarios de los grupos políticos y los candidatos quieran que el Cosep y cualquier otro gremio o entidad tome partido por ellos. Pero esto no puede ser correcto, porque si bien es cierto que en tanto que organización de carácter gremial el Cosep tiene y defiende principios políticos, como los que fueron definidos en la reciente celebración del Día Nacional del Empresario, se trata de valores políticos generales que están más allá de los intereses particulares y las limitaciones partidistas.
Por cierto que uno de esos valores fundamentales de los empresarios privados es el de la libertad de expresión. Por eso los asistentes a la celebración del Cosep con motivo del Día Nacional del Empresario —salvo los funcionarios gubernamentales que estaban allí como invitados—, saludaron con un fuerte aplauso la reiteración de su respaldo al Diario LA PRENSA, que una vez más está siendo agredido por el régimen orteguista. Fue una sólida y emotiva demostración de solidaridad, que agradecemos desde el fondo de nuestros corazones a los empresarios del Cosep.