En estas Fiestas Patrias es necesario tomar una decisión bien definida a favor de la Patria. Lo anterior parece perogrullada, pero en un ambiente donde se confunden los términos casi siempre, y se identifica a veces a la Patria con determinada persona, es bueno aclarar conceptos.
Estar a favor de la Patria es estar en contra de quienes se aprovechan de ella, porque la Patria la forman los que habitan el territorio nacional, y también las tierras encerradas en sus fronteras, y los recursos que estas tierras tienen. Madre la llamamos, porque en su seno hemos nacido, y ella nos alimenta, nos viste, y la asociación de comunidades que la forman, es decir nuestra sociedad, se ha organizado idealmente para laborar por el bien común, que es el bien de todos , no de una persona.
Estar a favor de la Patria es estar en contra de quienes tratar de prolongar sus privilegios y las extracciones que hacen de lo que es el patrimonio común de todos los nicaragüenses, y significa por tanto, no solamente defender la integridad íntima, interna de la Nación.
Y esa integridad íntima es también el honor de la Patria, que siendo República según consenso de todos y por mandato de la Ley, parece más bien regida por un Estado monárquico, en el cual la primera regla es el absolutismo emanado de una sola voluntad, sin previa consulta a los otros; a los demás; al pueblo.
Nuestra Patria va a atravesar un período difícil en los próximos meses, porque —como ya se ha visto— algunos malos hijos suyos tratan de empeorar la condición de todos, para beneficio exclusivo de ellos, que son muy pocos.
Nos referimos evidentemente al continuismo, que se cocina de diversos modos o por medio de las imposiciones fraudulentas de títeres, o por medio de políticos llamados “constituyentes” que escriben constituciones bonitas para tapar su principal objetivo: prolongar y prolongar más la égida de los dictadores , o del dictador de turno.
En las Fiestas Patrias, por consiguiente, es necesario hacer un voto por la Patria; el voto de trabajar por todos los medios posibles para evitar ese continuismo, afrenta de nuestra República y rémora de su progreso.
Porque combatir el continuismo no es sólo cuestión de honor, sino de conveniencia; de una conveniencia que abarca los intereses de todos, y por eso todos debemos hacernos el propósito de derrotar a quienes están deseando un mal general, únicamente para favorecerse con granjerías ellos mismos.
Quienes no confunden a la Patria con una persona, están obligados a tomar ese camino de la defensa de la Patria; de la sociedad; del porvenir de nuestra República.
Y no existe mejor ocasión para hacer un voto en el sentido de buscar nuevamente cómo derrotar la ambición y el continuismo de quienes piensan sólo en ellos y no en Nicaragua, que durante estos días patrios.
¡Hagámoslo pues! sábado 12 de septiembre de 1970.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A