Rafael Nadal celebra su triunfo conseguido en Nueva York. LA PRENSA/AFP/ CLIVE BRUNSKILL

Rafa Nadal se viste de gloria

Rafael Nadal ganó anoche un auténtico combate de titanes y su premio fue el ingreso a la inmortalidad del tenis.

Nueva York/ Ap

Rafael Nadal ganó anoche un auténtico combate de titanes y su premio fue el ingreso a la inmortalidad del tenis.

El implacable español se enfrascó en una pulseada en la que a pura fuerza impuso su voluntad para vencer 6-4, 5-7, 6-4, 6-2 a Novak Djokovic y, al consagrarse campeón del Abierto de Estados Unidos, se convirtió en el séptimo hombre en la historia que logra ganar todos los torneos de Grand Slam en su carrera.

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La victoria —21 en fila en los tres últimos majors— significó para Rafael Nadal domar el torneo que se le había negado hasta ahora.

Sus experiencias anteriores habían culminado en amargos desenlaces, al costarle en demasía adaptarse a la velocidad de las canchas y presentarse con su físico menguado por la factura que le pasó el esfuerzo de los primeros meses del año.

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Fred Perry, Don Budge, Rod Laver, Roy Emerson, Andre Agassi, Roger Federer y ahora Nadal. Esos son los hombres que en su carrera lograron ganar por lo menos una vez cada una de las cuatro mayores citas del tenis.

Con el noveno cetro de Grand Slam en el cemento de Flushing Meadows, el único que le faltaba, el balear lo ha logrado con apenas 24 años.

No fue el único hito por parte de Nadal, ya que también se convirtió en el primer hombre desde 1969 que hilvana en el mismo año el Abierto de Francia, Wimbledon y el U.S. Open.

Pero lo tuvo que sudar en todo el sentido de la palabra, contra la naturaleza y ante un oponente serbio que lo dejó todo.

Disputada a un excepcional nivel en cuanto a la calidad de los golpes, la final fue un verdadero frenesí de emociones cambiantes.

Fue el tercer año sucesivo que el título se debió dirimir un lunes por culpa de la lluvia y el duelo tuvo que ser interrumpido durante casi dos horas al promediar el segundo set por una nueva tormenta.

Tras esa suspensión, Djokovic irrumpió encendido para embolsarse el parcial, el único que Nadal cedió en todo el torneo.

Pero el español fue minando la resistencia de Djokovic y cerró de manera sublime, al apenas cometer dos errores no forzados en el cuarto set.

Todo se terminó cuando el serbio mandó afuera una derecha. Nadal se tiró al piso, cubriéndose el rostro con las manos, mientras sus padres, su novia y su tío y entrenador Toni Nadal celebraban desde un palco.

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