Roberto Loásiga Méndez
Poco a poco me contagia
el riesgo de volverme
voluntariamente
loco, nuevo y diferente.
Alguien debió hurtarme
entre llantos la cordura
tal vez para suplantar
al rebaño de andrajosos
profetas y no morir
marchito en escrituras
que ya ni el olvido sigue.
Tal vez estén mejorando
los tiempos y hoy mejor
que ayer se estén
entendiendo las confusiones
y sea el momento de vivir
como verdaderos locos
haciendo el mundo en
la mitad de un día
y que sea eterna la noche
porque hoy no podemos
morir de aburrimiento
sobran burdeles en la mente
para apaciguar la noche.
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