WASHINGTON/ EFE/ AFP
Terry Jones, el pastor radical de Dove World Outreach Center, una iglesia de Florida que planeaba quemar ejemplares del Corán mañana, informó ayer que estaba reconsiderando su decisión de cancelar el evento, aunque de momento sigue suspendido.
El pastor había decidido cancelarlo ante el compromiso de que el centro islámico que se iba a construir cerca de la “zona cero” en Nueva York iba a ser trasladado a otro enclave, acuerdo que fue desmentido inmediatamente por el responsable del proyecto, el imán Feisal Abdul Rauf.
A la vista del desmentido, Jones compareció por segunda vez ante los medios para afirmar que ahora, “definitivamente”, hay que “reflexionar y reconsiderar” la cancelación, según declaraciones recogidas por la cadena CBS. “Ahora —afirmó— estamos en una situación de limbo, y tenemos que reconsiderar por supuesto nuestra posición”.
El pastor se ha visto sometido en las últimas 48 horas a una gran presión internacional, y también del Gobierno estadounidense, para cancelar el acto polémico con el que quería conmemorar los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Ayer fue el propio presidente de EE.UU., Barack Obama, el que, desde la televisión, le urgió a dar marcha atrás en sus intenciones, con el argumento de que la quema ayudará enormemente a Al Qaeda en el reclutamiento de combatientes y pondrá en mayor peligro a las tropas estadounidenses en Afganistán e Irak.
Además, el pastor recibió ayer la visita de un equipo de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por su sigla en inglés) y la llamada en persona del secretario de Defensa, Robert Gates, quien le advirtió de que estaba poniendo en peligro a las tropas estadounidenses.
A esta advertencia le siguió “una alerta global” de la Interpol a sus 188 países miembros de que habría “una gran posibilidad” de atentados si se lleva a cabo el proyecto de quemar ejemplares del Corán. Líderes políticos y religiosos y otros organismos se sumaron al rechazo de tal acción.
El pastor finalmente había cambiado de posición y convocó a la prensa y a sus feligreses para anunciar que suspendía el evento. Como argumento, Jones aseguró que el imán Feisal Abdul Rauf, responsable de la mezquita que se planea instalar cerca de la “zona cero” de Nueva York, donde se perpetraron los atentados, había aceptado mudar el centro religioso a otro emplazamiento. Sin embargo, el imán inmediatamente desmintió el acuerdo.
Fue después de conocer la negativa del imán a cambiar la ubicación cuando el pastor anunció que iba a reconsiderar su posición y que la convocatoria del sábado quedaba, de momento, en el “limbo”.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A