En su libro Padre Rico, Padre Pobre, uno de los mayores best sellers en la historia del New York Times, Robert Kiyosaki, nos habla de cuatro categorías de personas, clasificadas por la forma en que generan sus ingresos.
La primera categoría son los “Empleados”, quienes básicamente ganan dinero vendiendo su fuerza de trabajo a su empleador. La característica de esta categoría es que sólo ganan dinero mientras trabajan. Si dejan de trabajar, su ingreso se reduce a cero.
Otra limitación que tienen es que sólo pueden trabajar un número de horas por día, o sea, que existe un límite físico al dinero que pueden ganar. La frase favorita de las personas en esta categoría es “me siento seguro con ganar un ingreso fijo cada mes”.
La segunda categoría son los “Auto-Empleados”. Personas como odontólogos, abogados, propietarios de pequeños negocios. La característica de esta categoría es que trabajan para ellos mismos. Normalmente trabajan más horas que los empleados. La frase favorita de las personas en esta categoría es “nadie lo hace como yo”.
La tercera categoría son los “Dueños de Empresa”. Estas personas compran el tiempo de otras personas (empleados y gerentes) para que les manejen sus empresas. Ganan a partir de los dividendos o ganancias que reciben. Generalmente, además de usar el tiempo de otras personas, también usan el dinero de otras personas (préstamos bancarios u otro tipo de instrumentos de deuda), para generar ganancias.
Los ingresos que pueden generar las personas de la tercera categoría, no están limitados por el tiempo del dueño, pues pueden contratar más gente y crear más empresas conforme encuentran oportunidades de inversión. La frase favorita de las personas en esta categoría es “las inversiones son un deporte de equipo”.
La cuarta categoría son los “Inversionistas”. Las personas en esta categoría construyen activos o inversiones como acciones, bonos, inmuebles, productos básicos o “commodities”, entre otros, que ponen dinero en su bolsillo generando un rendimiento o ganancia periódica.
Normalmente utilizan el dinero de otras personas (préstamos o inversionistas) para financiar sus inversiones. La generación de ingresos de estas personas no está limitada por su tiempo. Las inversiones les ponen dinero en su bolsillo independientemente de si trabajan o no. La frase favorita de las personas en la cuarta categoría es “el retorno de mis inversiones viene subiendo”.
Las dos primeras categorías son trabajadores que cambian su tiempo por dinero. Asumen el mayor riesgo de quedarse sin ingresos, ya que si dejan de trabajar dejan de percibir ingresos.
Las dos últimas categorías son capaces de generar ingresos independientemente de si trabajan o no. Utilizan el tiempo y dinero de otras personas para construir activos que les generen ganancias.
Una persona puede alcanzar su libertad financiera en la medida que pueda ir pasando de las dos primeras categorías a alguna de las dos últimas.
En el momento en que sus activos (empresas o inversiones) sean capaces de generar suficientes ganancias para cubrir sus gastos de vida y tener un ahorro para emergencias, las personas habrán alcanzado su libertad financiera.
Un viaje de mil millas comienza con el primer paso. Intente primero en pequeño, aprenda antes de crecer. En su decisión y persistencia encontrará el éxito.
( * ) Director de Promifin, programa financiado por la Cooperación Suiza en América Central.
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