La precandidatura presidencial de don Fabio Gadea Mantilla, director propietario de Radio Corporación y creador del personaje emblemático de la identidad rural nicaragüense, Pancho Madrigal, y además diputado al Parlamento Centroamericano y convencional del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), quedó formalizada el martes de esta semana al retirar Eduardo Montealegre su precandidatura para el próximo período de gobierno y endosar la de don Fabio.
Don Fabio Gadea había declarado que sólo aceptaría ser candidato presidencial de la oposición, en el caso de que los demás candidatos y particularmente los más mentados, como el caudillo del PLC, Arnoldo Alemán, renunciaran a sus pretensiones presidencialistas. Sin embargo, al mismo tiempo don Fabio dio a entender que estaría dispuesto a aceptar la candidatura presidencial de una amplia coalición opositora democrática, aunque Arnoldo Alemán, su correligionario liberal y además consuegro, no desistiera de su propia candidatura como era y es obvio que no está dispuesto a desistir.
Pero la aceptación formal de la candidatura presidencial, por parte de don Fabio Gadea, que por sus antecedentes personales y políticos es sin duda una excelente opción, significa apenas el primer paso de un camino cuesta arriba y lleno de complejas dificultades, que será necesario remontar para llegar hasta el momento crucial de las elecciones y enfrentar al candidato del FSLN. Esto en el caso de que hubiera las garantías indispensables para que los comicios del próximo año sean libres y transparentes.
En realidad, son tantos los obstáculos que don Fabio tendrá que enfrentar y superar si fuera confirmado como candidato presidencial de la oposición total o mayoritaria, que es imposible enumerarlos en este espacio editorial. No obstante, podemos mencionar algunos de los principales.
En primer lugar, don Fabio tiene que convencer a la ciudadanía que él no es candidato del Movimiento Vamos con Eduardo, en sustitución del diputado Montealegre, sino que lo es de toda la oposición, o en todo caso de sus fuerzas más importantes puesto que unir a todos los grupos opositores es tarea imposible. Es cierto que dirigentes de algunos partidos y grupos políticos ya han ofrecido su respaldo a don Fabio, como candidato presidencial de consenso, pero de manera informal. Ese apoyo debe ser formalizado.
Vinculada con la anterior, otra de las tareas muy complicadas que debe resolver don Fabio Gadea es la de articular en una amplia coalición a los partidos y grupos que ya le han ofrecido su respaldo, pero también a los que todavía no lo han hecho; y si fuese posible, atraer e incluir al PLC, que sigue siendo un partido importante a pesar del grave deterioro que ha sufrido su credibilidad e influencia popular, por la mala fama de corrupción y pactismo que le ha causado el liderazgo caudillista de Arnoldo Alemán, sobre todo por haber facilitado el restablecimiento del poder autoritario de Daniel Ortega y el FSLN.
Por otra parte, don Fabio Gadea tendrá que armonizar los diversos componentes de la alianza electoral, en la inevitable disputa por las cuotas de candidatos a diputados, particularmente su colocación en los primeros lugares que son los que mejores posibilidades tienen de alcanzar curules. Si bien no es cierto, como se dice, que todos los dirigentes de los partidos —hasta los más pequeños— quieren ser presidentes de la República, las diputaciones sí despiertan el apetito de todas las personas que se involucran en la política partidista, salvo honrosas excepciones. De manera que será feroz la competencia por ocupar los mejores lugares en las listas de candidatos a diputados, y don Fabio requerirá de mucha autoridad política, liderazgo y paciencia personal para manejarla exitosamente.
También hay que mencionar el problema del financiamiento de la campaña electoral. La oposición y personalmente don Fabio Gadea Mantilla, o quien sea finalmente el candidato presidencial de la unidad opositora, tendrá que competir con un partido oficialista que concentra en sus manos todos los recursos del Estado, y que sin ningún escrúpulo los maneja como si fueran propios, peor que como lo hacía el somocismo. Y además, tiene que competir con los cuantiosos recursos económicos con los que Hugo Chávez amamanta económicamente a Daniel Ortega, su partido, su gobierno y su proyecto de imponer una nueva dictadura en Nicaragua, que es parte de la expansión del sedicente “socialismo del siglo XXI”.
En cuanto al programa de gobierno de la coalición electoral que llevaría como candidato presidencial a don Fabio Gadea, es otro problema muy complicado. Pero eso es tema de otro comentario editorial.
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