El avance del Lago Xolotlán ha obligado a cientos de familias, reasentadas en el barrio Manchester, a “autoevacuarse”. Sin embargo, unas 25 familias están reubicando sus viviendas a la orilla de un cauce. LA PRENSA/G. FLORES MORALES

Crece peligro por el Xolotlán

Si el lago Xolotlán continúa aumentando el nivel de agua, la cantidad de personas en riesgo serán más de las dos mil 500 que viven en sus orillas, en el límite de los 42.5 metros sobre el nivel del mar. Otras dos mil personas que tienen sus viviendas en zonas cercanas al lago, al borde de donde llegarían las aguas si suben a 43 y 44 metros sobre el nivel del mar, también estarían en peligro.

Si el lago Xolotlán continúa aumentando el nivel de agua, la cantidad de personas en riesgo serán más de las dos mil 500 que viven en sus orillas, en el límite de los 42.5 metros sobre el nivel del mar.

Otras dos mil personas que tienen sus viviendas en zonas cercanas al lago, al borde de donde llegarían las aguas si suben a 43 y 44 metros sobre el nivel del mar, también estarían en peligro.

Hasta hoy, el lago de Managua es la principal amenaza para la ciudad capital en esta época lluviosa, porque su nivel de agua pasó de 37.5 metros en mayo a 41.5 metros sobre el nivel del mar en la última semana.

Con el aumento, más de mil familias de las zonas costeras de Managua fueron evacuadas hacia los siete albergues en funcionamiento.

Sin embargo, si la cantidad de agua sigue incrementando y llega a los 42.5 metros sobre el nivel del mar, las próximas a evacuar serán unas dos mil 500 personas, confirmó el jefe de la Defensa Civil, Mario Perezcassar.

Adicionalmente, el plan contra desastres que está trabajando el Gobierno indica que el área donde habitan otras dos mil personas también podría ser “tragada” por el lago, en un eventual incremento de sus aguas a más de 43.5 metros sobre el nivel del mar.

Como parte de las medidas para “ganar tiempo” ante la crecida del lago, maquinaria de la Empresa Portuaria Nacional levantaba ayer una barrera para frenar momentáneamente al lago.

La barrera es construida con desperdicios de materiales de construcción, que supuestamente se encontraban ya en el área de las obras.

El trabajo para el levantamiento de la barrera inició ayer en horas de la mañana y podría extenderse hasta hoy, según dijeron los obreros que ayer laboraban en el costado oeste del Puerto Salvador Allende.

Según se constató, dos palas mecánicas se encargan de levantar lo que debería funcionar como un muro improvisado de contención, a pesar de que las aguas del lago ya se habían esparcido varios metros hasta llegar a las cercanías de la pared trasera del Complejo Policial de Operaciones Especiales Cristian Munguía.

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Desde que iniciaron las lluvias en mayo, han ocurrido graves inundaciones, derrumbes y otros incidentes que han dejado más de 300 muertos en Centroamérica, de acuerdo con el reporte de la agencia de noticias AFP. Las lluvias continuarán en la región debido a varios sistemas de baja presión que son comunes en la época de invierno.

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En los albergues, a nivel nacional, hay más de dos mil personas. Sólo en Managua hay mil 116, de las cuales  la mitad corresponde a menores de edad.
LA PRENSA/O. NAVARRETE

POBLADORES, DE RIESGO EN RIESGO

Uno de los barrios que sigue siendo afectado por la crecida del lago Xolotlán es el Manchester.

El Manchester es la primera “zona no habitable en Managua”, por decreto del Concejo de la capital, luego que el barrio fuera desalojado en el año 2008.

Entonces el Gobierno coordinó el traslado de más de un centenar de familias que ahí vivían hacia Tipitapa, en un área donde estarían a salvo de las inundaciones.

Como parte de las medidas, las familias trasladadas recibieron alimentación y ayuda para la construcción de sus nuevas viviendas en un plazo de seis meses.

Sin embargo, ninguna entidad se encargó de resguardar la “zona no habitable” y unas 42 familias volvieron a ubicarse en el área de riesgo.

Como consecuencia de los torrenciales aguaceros de los últimos meses, el Xolotlán subió su nivel y nuevamente inundó el sitio donde se asentaron las 42 familias.

“Nosotros nos ubicamos en la parte más alta del lago y por eso no nos habíamos inundado, pero ahora el agua ya nos llegó, entonces tuvimos que movernos”, dijo Francisco Ramírez, uno de los habitantes del Manchester.

Ramírez, junto a sus dos hijos y su esposa, arrancaron su vivienda de hojas de zinc de la zona inundada y la reubicaron a la orilla de un cauce.

Ese cauce desemboca en el Xolotlán y está a menos de tres metros del área inundada. Sin embargo, a pesar de que la medida no evitará una futura emergencia en la zona, otras 25 familias del Manchester se ubicaron a la orilla de la familia de Ramírez, sobre el cauce.

A pesar del riesgo, principalmente para el centenar de niños en la zona, los adultos insisten en que están más seguros cerca del cauce que dentro del lago.

EL PROBLEMA APENAS COMIENZA

De acuerdo con los últimos datos de la Defensa Civil, en el país 104 localidades han sido afectadas por las lluvias en 40 municipios.

Como consecuencia, unas cinco mil 334 viviendas han sido dañadas. La cantidad de personas perjudicadas supera las 34 mil desde que inició el invierno, de las cuales dos mil 285 permanecían en albergues hasta el viernes por la tarde.

Las cifras varían porque los refugiados entran y salen de los centros de albergue, mientras otros se mantienen allí de manera permanente.

La cantidad de muertes también va en aumento y hasta ayer sábado se reportaban 42.

A pesar de los graves daños ocasionados por las lluvias, que también afectaron 35 mil manzanas de cultivos, el ambientalista Kamilo Lara asegura que sólo estamos viendo “la punta del iceberg”.

“El lago Xolotlán tiene una extensión de mil kilómetros cuadrados, pero a sus aguas no sólo le está llegando el agua que baja de la cuenca sur de Managua, sino también el agua de otras zonas como Sébaco. En promedio le deben estar llegando unos 80 metros cúbicos de agua por segundo en este invierno; y lo peor es que las lluvias continuarán”, dijo Lara, quien también preside el Foro Nacional de Reciclaje (Fonare).

Lara recordó que lo “grueso” del invierno está por llegar.

Se espera que nueve tormentas tropicales y otros siete huracanes se formen durante septiembre y octubre, los meses con mayor intensidad de lluvia, según el pronóstico del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).

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