Albin Oconor Rivera no sabe qué será de su futuro, pues el mes pasado hasta anduvo buscando empleo. El joven fue atacado por un vecino que le amputó la mano izquierda. LA PRENSA/ M. CUADRA

Le amputan la mano izquierda cuando orinaba

Lo que empezaba como una noche alegre de tragos el pasado viernes para Albin Danilo Oconor Rivera, de 25 años, se convirtió en tragedia, pues perdió la mano izquierda al ir a orinar en un callejón donde discutió con un poblador que lo agredió a machetazos.

Lo que empezaba como una noche alegre de tragos el pasado viernes para Albin Danilo Oconor Rivera, de 25 años, se convirtió en tragedia, pues perdió la mano izquierda al ir a orinar en un callejón donde discutió con un poblador que lo agredió a machetazos.

Al mediodía de ayer Oconor se encontraba acostado en un sofá en la sala de su casa en el barrio Rubén Darío y tristemente observaba el “muñón” vendado de su antebrazo izquierdo.

Pausadamente dijo que el viernes como a las 6:30 p.m. un vecino con el alias “El Nene”, quien vive en un estrecho callejón de la gasolinera Loyola hacia el lago, lo macheteó por orinarse a la entrada de dicho lugar.

La víctima relató que él estaba tomando licor con otros amigos y al buscar dónde hacer su necesidad fisiológica, discutió con “El Nene”, quien estaba sobrio y hasta se liaron a golpes, venciéndole.

Oconor decidió buscar su casa cerca del lugar, pero logró observar que por la espalda alguien lo seguía y metió el brazo izquierdo para esquivar un machetazo.

“Mi mano cayó de inmediato, también me hirió el hombro izquierdo y casi me desprende la mejilla izquierda”, dijo el joven.

Refirió que los pobladores no lo defendieron porque el agresor es temido en la zona y lo macheteó al sentirse derrotado a los puños.

El lesionado fue llevado al hospital Lenín Fonseca, operado de inmediato y dado de alta tres días después. La denuncia en la Policía la hizo su hermana y algunas testigos.

En la Estación Cuatro de Policía confirmaron el hecho y lo tipificaron de lesiones graves e indicaron que no hay detenidos.

LAMENTA

Albin Oconor, en tono triste, dijo que lamenta haberse venido de Guatemala, un país tan peligroso donde vivió siete años y nunca le pasó nada.

Agregó que allá trabajaba de albañil y ganaba bien e incluso tenía un tramo en el mercado y lo alquilaba.

Recuerda con nostalgia que hasta tenía su carrito, pero se vino a Nicaragua hace dos meses a enterrar en Chinandega a un hermano que no se sabe quién le dio muerte.

Considera que quizás fueron las maras que confundieron a su hermano sólo porque tenía algunos tatuajes en el cuerpo y lo vieron sin camisa.

LA PRENSA buscó la versión del presunto autor del hecho, pero la casa estaba cerrada. Según los vecinos, la familia se fue y nadie sabe para dónde.

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