El temor a perder el dinero en Nicaragua ha causado que organismos internacionales que han financiado a empresas de microfinanzas decidan no seguir invirtiendo en el país.
Fondeadores internacionales reunidos en Costa Rica con sus clientes centroamericanos expresaron, según María Auxiliadora Vanegas, del Fondo de Desarrollo para la Mujer (Fodem), que sienten que Nicaragua se torna riesgoso para seguir invirtiendo. “Lo que me dejaron entrever es que definitivamente Nicaragua no les es atractivo, fundamentalmente por el riesgo político…”.
Explicaciones similares escucharon otros representantes de instituciones microfinancieras de Nicaragua, al reunirse con inversionistas de Europa y Estados Unidos en San José, la semana pasada, mientras se desarrollaba la Quinta Conferencia Centroamericana de Microfinanzas.
A corto plazo será difícil recuperar la confianza de estos inversionistas en Nicaragua, afirmó Magali Paulus, del organismo Apoyo al Desarrollo Autónomo (ADA), de Luxemburgo, que coordinó los encuentros con los aportadores de fondos.
“El problema de Nicaragua, sobre todo para los inversionistas, es el riesgo país y eso es lo que les impide invertir más en Nicaragua, porque la inestabilidad no les permite a ellos tener una visión a largo plazo del dinero que podrían invertir, agregó Wendy Medrano, también de ADA. El otro problema que podría hacer que la Asociación de Microfinanzas de Nicaragua deje de recibir 70 millones de dólares de financiamiento es el movimiento de deudores, denominado “no pago”.
Magali Paulus considera que la aprobación de la ley de microfinanzas en el parlamento nicaragüense —engavetada hace más de siete años— sería una buena señal para los inversionistas.