Habitantes del barrio Costero Cristo del Rosario permanecen en sus viviendas anegadas, por temor a perder sus enseres y para “no dormir en el piso” de los albergues, según dijeron.LA PRENSA/ R. ORTEGA.

Invierno provoca 84 mil afectados y 27 muertos

Las lluvias de este año han afectado a 84 mil personas hasta ahora, provocado 27 muertos, dañado 316 casas, destruido 34 viviendas y han dañado más de ocho mil kilómetros de carretera.

Las lluvias de este año han afectado a 84 mil personas hasta ahora, provocado 27 muertos, dañado 316 casas, destruido 34 viviendas y han dañado más de ocho mil kilómetros de carretera.

Éste es el recuento de daños por las precipitaciones que manejaba el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), hasta este jueves, 103 días después de haber iniciado oficialmente el período lluvioso, con todo y el retraso de diez días, en mayo pasado.

El primer subperíodo lluvioso del año, que va de mayo a julio, y la canícula, entre julio y agosto, mostraron excedentes de precipitaciones en casi todo el territorio nacional, a excepción de la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS).

El Sinapred contabilizó este año un total de medio millón de personas que viven en situación de riesgo de desastre, en 749 puntos críticos a nivel nacional.

Esto trajo como resultado ríos y lagos crecidos, barrios y comunidades anegadas o incomunicadas, deslizamientos de tierra, vías de acceso obstruidas, cientos de personas evacuadas, y más de mil en albergues temporales. Estos datos, sin embargo, pueden ser variables.

Según José Luis Pérez, director de Preparación para la Respuesta, del Sinapred, los números están fluctuando de manera constante, ya que la situación no es la misma cada día, especialmente porque las lluvias más intensas se han presentado en horas de la noche.

Para dar un ejemplo, en sólo 24 horas el número de personas fallecidas pasó de 21 a 27 esta semana. No hubo nuevas muertes, sino que hay un análisis detallado de cada caso. Lo mismo ocurre con los centros de albergue temporales, que pueden poblarse en la noche y quedar vacíos en cuestión de horas.

ESTRENAN PLAN

La situación actual sirvió para que el Gobierno estrenara el Plan de Nación ante los Desastres, anunciado el pasado miércoles por la primera dama Rosario Murillo.

A pesar de que no brindó detalles del mismo, dicho Plan consiste básicamente en que la población tenga una respuesta a sus necesidades inmediatamente después de un desastre, independientemente de cuál sea su causa.

El Plan en realidad se integra a otros ya establecidos, en este caso, al Plan Nacional ante Intensas Lluvias. Lo hace previendo las amenazas y necesidades.

La micropresa Bariloche,  en el barrio Naciones Unidas del Distrito  Cinco de Managua, aún no se ha concluido, lo que incrementa la  vulnerabilidad a inundaciones en zonas aledañas. LA PRENSA/ R. ORTEGA.

Por ejemplo, el Ministerio de Salud ahora tiene la misión de garantizar a la población todos los medicamentos que se necesitan en caso de inundaciones; el Ministerio de la Familia debe dar suministros a los afectados; el Ministerio de Transporte e Infraestructura tiene que asegurar las vías de acceso, explicó Pérez.

Esto ya se implementó en municipios como Quilalí, Waspam, Prinzapolka, Tipitapa, Ciudad Sandino, entre otros. Murillo aseguró que todos los detalles del plan se darían a conocer la próxima semana.

EMPEORA SITUACIÓN EN MANAGUA

La situación de emergencia empeora en Managua, luego que varias familias hayan decidido dejar el albergue en el barrio costero Quinta Nina y regresar a las zonas inundadas por conflictos internos en la distribución de los alimentos. Mientras, las cabezas de cien familias se han plantado durante dos días consecutivos frente a la delegación del Distrito Dos de la comuna capitalina, en demanda de traslado a un albergue.

Aunque el acceso a la escuela pública del barrio Quinta Nina —que funciona como albergue temporal para más de 30 familias— no fue permitido al equipo de LA PRENSA, se constató que en la zona inundada, ubicada a dos cuadras del centro, ya hay familias que se regresaron del albergue para asentarse en seis viviendas que reconstruyeron con viejas láminas de zinc.

“Nosotros estamos aquí porque no nos están garantizando la comida. Ponen a cocinar diez libras de arroz para casi noventa personas que estamos en ese albergue (barrio Quinta Nina) y se acaba rápido, entonces no alcanzamos todos en la comida. No sé por qué sólo ponen eso si en la bodega hay dos quintales de arroz. Un día de éstos, nos dieron media ración de tallarines para repartirlos en una familia, y con eso no alcanzamos”, se quejó Esperanza del Carmen Hernández, madre de 10 niños.

Las familias del barrio costero fueron llevadas al albergue hace siete días y el hacinamiento también ha empezado a generar conflictos entre los refugiados.

“Nosotros no queremos estar en esas condiciones, porque hay un montón de gente que pelea. Ayer me pusieron a mí, que estoy tan viejita, a cocinar y un montón de mujeres estaban ahí y no ayudan”, dijo por su parte Josefa Pérez Alemán, quien también se salió del albergue para regresar a la zona inundada de la Quinta Nina.

Se supone que las familias de la Quinta Nina serán reubicadas en una zona más segura de la capital, sin embargo, aseguran que no tienen plazo fijo de cuándo podrían ser movilizadas.

En el también barrio costero Cristo del Rosario, otras siete familias permanecen en medio de la inundación, a pesar de que sus vecinos ya están en el albergue.

“Somos casi 30 personas aquí, pero no nos queremos ir porque no queremos perder nuestras cositas y tampoco queremos estar durmiendo en el suelo como nos ponen en los albergues”, contó Tamara Loáisiga, a pesar de que en la zona los niños ya están padeciendo de enfermedades.

LOS QUE PIDEN ALBERGUE

Desde el miércoles pasado, un centenar de familias llegó hasta la delegación del Distrito Dos de Managua para solicitar la reubicación temporal en un albergue.

“Nosotros no estamos pidiendo casa ahorita, estamos pidiendo que nos dejen albergarnos en la escuela (Elemental Acahualinca) porque ya no aguantamos esta inundación. A nosotros no se nos metía tanto el agua, pero ahora estamos inundados”, dijo Francisca Hernández, representante de una treintena de familias en el barrio Alemania Democrática.

En el Anexo al barrio Alfredo Silva, del Distrito Dos, las familias también están alarmadas porque la tubería de agua potable colapsó y las letrinas están saturadas, explicó Antonia Mendoza, dirigente de esa zona.

Las familias se organizaron y firmaron una carta con la que solicitan su traslado a un albergue. La petición fue entregada a las oficinas del delegado municipal, René López, sin embargo, no han recibido ninguna respuesta. LA PRENSA trató de hablar con el delegado municipal, pero supuestamente no estaba en su oficina.

¿Y LOS PROYECTOS?

La vulnerabilidad en Managua y las familias en riesgo aumentan con la paralización de obras como la micropresa Bariloche, que debió estar lista en el 2009 y ahora luce abandonada.

La micropresa fue planificada para evitar inundaciones en los barrios Naciones Unidas y Enrique Lorente, y para que el caudal de agua que cae en el cauce Oriental en el sector de El Dorado llegara con menos intensidad. Sin embargo, la obra está paralizada e inconclusa.

Jefes de familia se han plantado  durante dos días consecutivos en  las oficinas del Distrito Dos de la Alcaldía de Managua, en demanda de  ser trasladados a un albergue debido a las inundaciones en sus  viviendas.      LA PRENSA/ R. ORTEGA

De hecho, la tubería para drenar el agua a la micropresa ni siquiera está conectada a la fecha.

DAÑOS EN MADRIZ

Los habitantes de los municipios de San Juan del Río Coco y Telpaneca, localidades ubicadas al noroeste del departamento de Madriz, enfrentan serios problemas para trasladarse hacia el poblado de Palacagüina para salir a las ciudades de Estelí, Ocotal o Somoto, debido a que las corrientes causadas por las lluvias han obstruido parte de las vías terrestres.

Hay varios tramos de carretera que en meses recientes fueron adoquinados. Algunos transportistas comunicaron, vía telefónica, que existen caminos obstruidos por los derrumbes de tierra, mientras que en otros puntos son las socavaciones que dejan debilitado el pase por encima de las alcantarillas.

Otro problema es un pase peatonal que existe entre Telpaneca y Palacagüina, el que cada vez que llueve las aguas pasan por encima de la estructura, por lo que la gente tiene que esperar muchas horas hasta que el nivel de las corrientes baja.

Algunos campesinos que han llegado hasta uno de los extremos del puente vado manifestaron que los caminos de penetración están inservibles por las incesantes lluvias. “Este año el invierno ha sido muy fuerte que hasta las siembras de maíz se han perdido por las muchas lluvias”, dijo a LA PRENSA don Gregorio Molina Tercero, de la comunidad de Santo Domingo, en Telpaneca. Colaboración de William Aragón).

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