Durante la sesión especial que realizó el parlamento en saludo al Día Nacional de las Personas con Discapacidad, los miembros de las diferentes organizaciones de discapacitados recibieron un desaire por parte de los diputados, que prestaron la mínima atención a las demandas que el sector presentó ante el plenario.
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Alicia Palacios se dirigió a los diputados en representación del Centro Educativo para Personas Ciegas, solicitando que se incorpore de manera permanente una suma de 500 mil córdobas anuales del Presupuesto General de la República, destinados a la escuela de personas ciegas de Managua.
David López, presidente de la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad, demandó la pronta aprobación de un par de iniciativas que benefician, tanto en términos monetarios como en derechos humanos, a las personas con algún tipo de discapacidad.
Pero las palabras de los representantes de estas organizaciones no calaron entre unos diputados sin interés en el tema.
El diputado Eduardo Montealegre estuvo todo el tiempo enviando mensajes de texto a través de su Blackberry; Ana Julia Balladares se reía mientras revisaba su bandeja de correo electrónico y Miriam Argüello permaneció de pie hablando junto a Víctor Hugo Tinoco. Un poco más entretenido se mostró el diputado Odell Incer Barquero, que permaneció toda la sesión escuchando canciones rancheras en su computadora.
El diputado sandinista Wálmaro Gutiérrez fue más rudo aún. Al iniciar la sesión especial se retiró del hemiciclo. La única persona que por momentos parecía atender las solicitudes de los invidentes que se dirigían al plenario pareció ser la diputada Mónica Baltodano.
Para entonces ya pasaba del mediodía y al terminar la sesión todos los diputados aplaudieron a los discapacitados e inmediatamente se retiraron del hemiciclo. Los discapacitados por su parte salieron en sillas de ruedas y muletas y llevando consigo el compromiso de los diputados de resolverles sus demandas.
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