El proyecto minero Las Crucitas, apoyado por el Gobierno de Costa Rica, es considerado una amenaza ambiental para el río San Juan de Nicaragua. LA PRENSA/ARCHIVO/O. NAVARRETE

Ticos expulsan a nicas por protestar contra Las Crucitas

Siete jóvenes nicaragüenses que participaban en una marcha contra la minería Las Crucitas no lograron continuar con su protesta porque la Dirección de Migración y Extranjería de Costa Rica se los impidió alegando razones de legalidad migratoria.

CORRESPONSAL /COSTA RICA

Siete jóvenes nicaragüenses que participaban en una marcha contra la minería Las Crucitas no lograron continuar con su protesta porque la Dirección de Migración y Extranjería de Costa Rica se los impidió alegando razones de legalidad migratoria.

Los jóvenes ambientalistas pertenecientes a la Fundación Proteccionista del Río San Juan regresaron ayer en la mañana a Nicaragua por Los Chiles, departamento de Río San Juan.

Ellos ingresaron con un permiso vecinal a Costa Rica por este mismo sitio el domingo, procedentes de San Carlos de Nicaragua, para participar en la marcha que inició el lunes y en el cual unos 30 ambientalistas que se oponen a la minería a cielo abierto harán un recorrido de 200 kilómetros entre Crucitas y San José.

Según Lorenzo Cambronero y Janet Rojas, ambientalistas costarricenses que participan del recorrido de unos 200 kilómetros, los nicaragüenses fueron “acosados” el lunes por los oficiales de la Policía Especial de Migración.

LA PRENSA intentó ampliar la información con la Dirección de Migración y Extranjería, pero al cierre de esta edición la entidad no había respondido.

En la marcha los oficiales costarricenses “invitaron” a los nicaragüenses a abandonar Costa Rica porque el permiso tenía una validez de 48 horas para permanecer en Los Chiles, y ellos salieron del área establecida al trasladarse a Crucitas.

A pesar de estas explicaciones, Rojas aseguró que los jóvenes nicaragüenses fueron “acosados, como parte de la persecución de las autoridades de Costa Rica hacia nuestro movimiento”.

“Los pasaron hostigando todo el día. Llegaban los de Migración, se retiraban, volvían. Decían que los iban a detener, que los iban a montar en un bus para viajar a Peñas Blancas (el principal puesto fronterizo con Nicaragua), donde había indocumentados, para luego llevarlos a San José y tenerlos en un albergue por 15 días”, aseguró Rojas.

“Todo fue pura majadería y como amenazamos con hacer la denuncia internacional y con ayuda de nuestros abogados, los muchachos regresaron a Nicaragua por Los Chiles, luego de haber caminado como 44 kilómetros en dos días”, añadió.

Algunos de los nicaragüenses lamentaron la situación, indicando que sólo querían solidarizarse con los costarricenses.

Los ambientalistas consideran que el Gobierno costarricense persigue a todo el que se manifiesta contra del proyecto minero Las Crucitas.

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