AFP/ SAN JOSÉ, COSTA RICA
En medio de una difícil situación económica y política, rodeada de conflictos, la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, cumple hoy sus primeros cien días de gobierno con pocos logros, aunque favorecida por la confianza de los electores.
Una encuesta de opinión, publicada la semana pasada, reveló que los costarricenses le asignan una baja nota a su gestión: sólo un 38 por ciento la califica de buena o muy buena, pero el 75 por ciento le reconoce un fuerte liderazgo.
Chinchilla inició su labor el 8 de mayo pasado con la sombra de un abultado déficit fiscal del 5 por ciento del Producto Interno Bruto y con las secuelas aún latentes de la crisis financiera global de los años 2008 y 2009, que produjo una fuerte contracción de la economía.
Esta circunstancia le ha impedido avanzar en el cumplimiento de algunas de sus promesas electorales, como la creación de una red nacional de cuido de niños y adultos mayores, que fue uno de los ejes temáticos de su campaña.
También es la causa de un intenso conflicto con las cuatro universidades públicas del país, que mañana irán a una huelga para exigir un aumento del aporte estatal, mayor al que el Gobierno está dispuesto a conceder.
“Chinchilla ha tratado de no decirlo públicamente para no entrar en conflicto con (el ex presidente) Óscar Arias, pero cada vez es más evidente que el anterior gobierno le dejó las arcas vacías”, estimó el analista político Víctor Ramírez.
A la situación fiscal, agrega, se suma la descoordinación entre los miembros de su gabinete y entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, que han dado lugar a situaciones desgastantes.
CASO DE LAS CRUCITAS
Por otra parte, pese a iniciar su mandato con un decreto que prohíbe cualquier nueva explotación minera en el país, Chinchilla tampoco ha logrado conciliar con un movimiento ambientalista que exige liquidar el proyecto de extracción de oro de Crucitas, a cargo de una empresa canadiense en la zona norte, fronteriza con Nicaragua.
La mandataria justifica que cancelar la concesión tendría para el país un costo financiero de 1,700 millones de dólares.
El líder opositor Ottón Solís da el beneficio de la duda a Chinchilla, pues cree que es demasiado pronto para juzgar a la primera mujer que logra la Presidencia de Costa Rica. “Si los problemas fueran coyunturales, en tres meses uno debería demandar resultados, pero los problemas son estructurales. Atribuir a este gobierno la falta de resultados es ignorar la naturaleza de los problemas”, dijo.
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