El robo de ganado para el destace, así como la venta de pequeños hatos son las principales preocupaciones que enfrentan los productores del país. Esta situación ha llevado al Ejército de Nicaragua a implementar la persecución del delito de abigeato dentro del plan de seguridad en el campo.
El comandante en jefe del Ejército de Nicaragua, General Julio César Avilés, concluyó ayer las reuniones que ha estado realizando con productores en todo el país, con un encuentro con representantes departamentales de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG).
TRES MIL SOLDADOS EN PLAN DE SEGURIDAD
Avilés recordó que el relanzamiento del plan de seguridad en el campo lo realizó en Juigalpa, Chontales, para lo cual esa institución militar destinó tres mil soldados.
El jefe militar aclaró que la lucha contra el abigeato no es un trabajo particular del Ejército, sino también de la Policía Nacional y del sistema de justicia en su conjunto, así como de los distintos gremios afectados.
El robo de ganado para el destace clandestino, dijo Avilés, ocurre muchas veces en las periferias de algunas ciudades donde luego la carne es introducida para la venta en esas mismas localidades.
“Hay otros lugares donde hay alta producción de ganado como (los departamentos de) Boaco y Chontales, donde roban en pequeños grupos y hacen lotes más grandes”, manifestó el jefe militar.
Sin embargo, el General Avilés es del criterio que en esta actividad ilícita no existen grupos delictivos o bandas organizadas, sino que es ejecutada por lo que calificó como “focos delincuenciales” integrados por dos a tres personas “que no están de manera permanente actuando”.
“Son gente que aparentan llevar una vida normal, se agrupan, buscan información, roban y tratan de insertarse en una comunidad o barrio, después vuelven a hacer otra actividad delictiva”, detalló.
El General Avilés señaló que entre los planes de seguridad en el campo, el más conocido es el apoyo a la cosecha cafetalera, pero también esa institución militar asegura la realización de otras actividades económicas en el país.
A criterio del jefe militar, “la sola presencia del Ejército da estabilidad a diferentes zonas” y beneficia a transportistas, pasajeros, trabajadores, finqueros, entre otros, pues entre las tareas que apoyan está la vigilancia a los productores durante el traslado del pago de la planilla de sus trabajadores.
Esto evita que la delincuencia extorsione a los productores o asalte a éstos en el camino.
El presidente de la UNAG, Álvaro Fiallos, consideró la seguridad en el campo como el cuarto componente de importancia para la producción en el país. Según indicó, al buen invierno que siempre se necesita para una buena producción, el crédito y los caminos, se suma la necesidad de la seguridad.
El presidente de la UNAG entregó al General Avilés una placa de reconocimiento por el trabajo que el Ejército ha desarrollado en beneficio de la seguridad de los productores de Nicaragua.
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