José Joaquín Quadra Cardenal Historiador e intelectual granadino
José Joaquín Quadra Cardenal tiene claro lo que considera dos lecciones fundamentales en la historia política del país: el daño que causa la reelección y la urgencia de una verdadera unidad. Dos razones que exigen echar a un lado cualquier tipo de ambición personal
Fotos de LA PRENSA/ Bismarck Picado
Cincuenta y ocho años atrás, José Joaquín Quadra Cardenal no daba tregua en una lucha que libraba junto con otros jóvenes de la época a lo interno del Partido Conservador, entonces controlado por el caudillo Emiliano Chamorro Vargas. Presidente de un movimiento que se bautizó como Juventud Conservadora, fue parte de este grupo que exigió hasta el éxito la renovación en el liderazgo del partido de la bandera verde, cuya cuna es esta ciudad colonial de 485 años de existencia, católica y conservadora, donde él ha permanecido sus 85 años.
Quadra Cardenal es historiador e hijo dilecto de Granada. A él, siempre activo, es extraño encontrarle a tempranas horas de la tarde en su casa de la Calle La Libertad, donde ahora que los hijos han hecho casa aparte, la tarde transcurre en calma. Por estas horas, las 3:00 de la tarde, hace dos o tres años apenas estaría regresando de su jornada en la Tipografía El Mundo, que dirige en Calle La Calzada, a un par de cuadras de la Catedral, donde aún a diario va y vuelve caminando, aunque ahora lo hace de la mano de algún ayudante y apoyado en un bastón del que se auxilia desde hace dos años.
Él, un conservador con una reconocida trayectoria y aún convencional, lamenta que el partido que hace más de medio siglo trató de rescatar, ahora esté en una sola peleadera. Además, critica que la reelección persiste entre las ambiciones de los gobernantes, mientras considera que la oposición se desgasta en insultos y desgraciadamente se aleja cada vez más de la urgente unidad nacional.
Sin embargo, Quadra reclama que al Partido Conservador se le quiera reducir a una chanchada, como considera que en la semana que concluye se refirió el caricaturista de LA PRENSA, Manuel Guillén. Según él, para hablar o escribir sobre los treinta años conservadores ( ) hay que tener la mano muy limpia. Hablar de Tomás Martínez, de Fernando Guzmán, Vicente Cuadra, Pedro Joaquín Chamorro, Adán Cárdenas, Joaquín Zavala, de Evaristo Carazo, son hombres que manejaron (su administración) con una honestidad absoluta, subraya.
Quadra tampoco admite comparaciones por cualquier carácter pactista del Partido Conservador (PC). Él reconoce que el PC pactó con el Partido Liberal en tiempos de Somoza. El propio general Emiliano Chamorro narra en su autobiografía que quien inició las pláticas entre Anastasio Somoza García padre de la dinastía con los conservadores, fue el padre de él, el abogado granadino Carlos Cuadra Pasos. Pero José Joaquín Quadra recuerda que el Partido Liberal (en todas sus denominaciones) lo ha hecho siempre, con todos. Los liberales han pactado más veces. Lo hicieron hasta con William Walker, un filibustero que ordenó incendiar Granada, recuerda.
Nos han puesto como chanchos a todos. Incluso yo entro en esa chanchera sin estar metida en ella y no es así. Habría que hacer un análisis, reclama.
¿Qué opina usted sobre la crisis actual y las acusaciones que abundan entre el Partido Conservador?
El Partido Conservador está en una peleadera. Yo no sé por qué y disienten de lo que uno hizo y el otro también. Por qué no lo discuten. Se ofenden directamente. Uno le dice a otro vos estás con el sandinismo. El otro responde vos estás con Montealegre. Me pregunto: ¿Por qué se ofenden si mañana se van a volver a juntar, a reconciliar? Y no se percatan que el que pierde más es el Partido Conservador como tal, que somos todos.
¿Cree que puedan superar esas diferencias? ¿Usted qué les sugiere?
Aquí lo que hay que hacer es una unión. La historia nos lo enseña. Deponer ambiciones. No es la primera vez que lo haríamos. Durante la guerra civil entre los legitimistas (conservadores) y los demócratas (liberales) fue así, cuando prosperaba la intervención norteamericana, hasta que se juntaron Tomás Martínez y Máximo Jerez. De ahí para acá, treinta años de calma. Ese es otro ejemplo de la unión. Aquí también hubo una unión en tiempos de Somoza, cuando el PC llevó de candidato a Enoc Aguado y compitió con los liberales en una sola fórmula y el ganó, aunque el somocismo se las robó e impuso a su candidato que era Leonardo Argüello. Y hubo otra en tiempos de Agüero. Igual cuando doña Violeta (Barrios de Chamorro), todos vimos los resultados.
Es decir, ya sabemos cuál es el camino. Una persona que tiene anemia necesita sangre, no le vas a hacer una sangría. No sé por qué andan buscando tres pies al gato, si tiene cuatro bien marcados. Lo que se necesita es unidad nacional.
¿Cómo se puede lograr ahora?
Hay que dejarse de celos y de tonteras. Tenemos que escoger una persona e ir todos ahí, a depositar nuestras esperanzas en que Nicaragua se componga. Pero es lo mismo que te decía. Es la falta de cultura. ¿Cómo es posible que estén peleando? Están haciendo paste a la unidad, que como ahí sí tiene razón Guillén es como una muñequita que viene uno y hala para un lado y otro hala para el otro.
¿Ve alguna posibilidad para que eso pase? ¿Qué se depongan intereses?
Ya se dio una grandeza. Ésos que son como los gestos que se dieron en el pasado. (Eduardo) Montealegre dice: Si renuncia (Arnoldo) Alemán, yo renuncio. Hombré, que renuncien todos los que ahora aspiran, para que dejen chance de elegir. Si los eligen otra vez, está bien, pero dejar que se elija. Montealegre ya le voló el reto a Alemán: Vámonos los dos. Dejemos que el pueblo elija. Y nada aún.
¿Usted tiene algún candidato favorito para la presidencia del partido ahora que la están disputando? ¿Cree que alguno de los aspirantes cumple los requisitos para hacerlo?
Yo la verdad no tengo favorito. Tendría que verse este tema en una gran reunión. Y francamente tampoco entiendo esto de estar presentando candidatos y que no se conozcan propuestas de trabajo. Es igual entre los candidatos para la Presidencia de la República. Todos dicen yo, yo, yo o éste no, éste no, pero no sabemos de propuestas de trabajo, de cómo van a sacar al país de la miseria. Definitivamente falta seriedad.
¿Y qué opina sobre la reelección?
¿La reelección? ¡Uy! Fíjate que eso hace cincuenta años, cuando mi gran lucha era contra la reelección de Somoza. Incluso en mi primer encarcelamiento aquí en (la fortaleza) La Pólvora (al oeste de la ciudad) fue por manifestarme contra la reelección. Yo tengo fotografías de hace cincuenta años de carteles contra la reelección. Señoras, que llamaban las enlutadas, con bandas a la cintura sobre no reelección. Las concentraciones que hacíamos era contra la no reelección, entonces de Somoza. Y la Guardia tenía unos camiones y los llenaba de agua con estiércol o excremento y las bañaban ( ) Ahí en la entrada de la casa tengo carteles y recortes de titulares sobre esa lucha, que son válidos y vigentes para la actual.
¿Y cree que es válida la lucha de hoy en relación con la que antes lideró?
Antes era más fuerte en el sentido de que se hablaba más de ideales. Sobre la reelección, no voy a mencionar a (Daniel) Ortega, no voy a mencionar a ningún político, pero te voy a dar un ejemplo. En lo colegios religiosos sean salesianos, jesuitas, de cualquier congregación, cada cuatro o cinco años eligen a sus autoridades y el que era director va fuera. Puede ser portero, a lo que lo elijan. No sigue en el cargo. He conocido monjitas que pasan a ser maestras, después de ser superioras. Con esto quiero decir que la permanencia de una persona en el poder, aunque sea un santo es mala. Esa persona no conviene que continúe, porque se lucra de la maquinaria del poder ( ) En la institución que sea es mala la continuidad de cualquier persona en el poder. El poder engrandece a quien sea y ése después no se quiere bajar. Es muy difícil bajar. Ve los Somoza, les costó la vida a todos y así a muchos otros antes. Igual que a los demás nos cuesta la violencia o la guerra.
Pero volviendo a la comparación, debes saber que la lucha de nosotros era explicando la maldad de la reelección. Aquí ahora sólo es: éste no, éste no, éste no, pero no dicen, no explican por qué, el significado, el perjuicio de la continuidad en el poder, como se aprovecha para las concesiones (…) Se ha reducido a una lucha de personalismos, como todo.
Eso es lo que hay que analizar, no que Ortega es un jodido, es un monstruo, puede ser todo lo que quieran, pero no, lo que se debe advertir es el daño de que una persona, sea quien sea, siga en el poder.
¿Y qué opina del papel que desempeñan los jóvenes en esta lucha?
Creo que los partidos han perdido el fin de ofrecerle a la juventud un lugar (…) En mis tiempos todos mis contemporáneos fuimos activos en nuestra juventud y fuimos claros. Dijimos que no pretendíamos ir contra los otros miembros del Partido, lo que queríamos era caminar con los nuevos conceptos. ¿Ahora qué es lo que siguen los jóvenes? ¿A qué ideales aspiran? ¿Justicia? ¿Igualdad? ¿Cómo lo exigen? ¿Cómo lo defienden?
¿Nota que los problemas políticos son los mismos de su juventud?
¡Exacto! No hemos cambiado. Estamos atrasados. Estamos como hace cincuenta años. Lo ves si revisas los titulares de los periódicos de entonces. Las mismas luchas, las mismas necesidades, pero también los mismos tropiezos, las ambiciones, los errores, los obstáculos. Y eso hay que entenderlo de una vez. ¿Qué más lecciones quieren de la historia? ¡Si es todo tan claro! b
Ya no mato cucarachas b
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