NUEVA ORLEANS/ AFP
La petrolera británica BP terminó ayer de tapar con cemento el pozo dañado en el Golfo de México, en una de las últimas etapas para acabar definitivamente con el mayor derrame de crudo en la historia de Estados Unidos, tras el éxito de una primera parte de sellado con lodo realizada el martes.
La empresa informó a través de un comunicado que se prosigue con el operativo bottom kill , con la construcción de pozos de derivación para sellar la parte inferior del pozo dañado, bajo la supervisión de las autoridades estadounidenses.
El almirante Thad Allen, responsable del Gobierno estadounidense en las operaciones contra el derrame, destacó el miércoles que el sellado del pozo no exceptúa “en ningún caso” a BP de proceder con la “instalación de un pozo de auxilio”.
Las autoridades advirtieron que las consecuencias sobre el medio ambiente podrían sentirse durante los próximos años, incluso décadas. Pero más de cien días después de la explosión de la plataforma Deepwater Horizon el 20 de abril, que dejó 11 muertos, se percibía el optimismo en el Gobierno del presidente Barack Obama y la petrolera de terminar con esta crisis.
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