Hoy sigamos con la letra P, enfocándonos en la papa, un alimento muy popular pero desafortunadamente la mayoría come las papas en forma grasosa como a la francesa o papas fritas. Papas al horno, que puedan ser sanitas, son típicamente cargadas de grasas como la mantequilla, crema agria, queso derretido y trocitos de tocino.
La papa al horno o al vapor es baja en calorías y cumple con las mejores recomendaciones de cómo reducir los riesgos de enfermedades crónicas.
Las papas tienen una reputación de ser altas en hidratos de carbono y almidón blanco pero un nuevo método analítico ha identificado 60 diferentes tipos de fotoquímicos y vitaminas en la piel y la carne de papas. Su contenido de la vitamina C, vitamina B6, cobre, potasio, manganeso, y fibra es excelente y las papas contienen los carotenoides, flavonoides y ácido cafeico, así como proteínas que presentan actividad contra los radicales libres.
La vitamina B6 en las papas ayuda a hacer cambios (metilación) en una molécula potencialmente peligrosa llamada homocisteína. Dado que la homocisteína puede dañar directamente las paredes de los vasos sanguíneos incrementando en gran medida la progresión de la aterosclerosis, los niveles altos de homocisteína se asocian con un aumento significativo del riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.
Alimentos ricos en vitamina B6 pueden ayudarle a mantener bajos los niveles de homocisteína. Además, las dietas ricas en vitamina B6 están asociadas con las tasas más bajas de enfermedad cardíaca, incluso cuando los niveles de homocisteína son normales, muy probablemente debido a todas las demás actividades beneficiosa de esta vitamina B energético contenido en la papa y en muchas otras comidas.
Restaurante Ola Verde
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