TOMADO DE LA PRENSA.COM
En el restaurante La Barracuda en Bocas del Toro lo recuerdan bien. William Wild Bill Cortez “parqueaba” el bote allí mismo, entraba haciendo alboroto y saludaba a todos.
Le servían dos tragos cortos de Smirnoff y comenzaba a hablar. A William Dathan Holbert —el verdadero nombre de William Cortez— le encantaba hablar de sus viajes, sus negocios, sus “hazañas”.
“Decía que tenía un negocio de venta de Harley Davidson en Chiriquí; que había comprado casas”, cuenta una extranjera radicada en la isla.
Bill tenía entonces un terreno de 32 hectáreas en Aguacate, una comunidad próxima a isla Mono. Desde 2007 vivía allí con Jane Seana Cortez (Laura Michelle Reese), y varias veces organizó fiestas que eran verdaderas francachelas.
Cientos de personas llegaban a la hacienda Cortez, de Aguacate, a beber, a comer y a bailar. Así muchos le conocieron y Bill se ganaba la confianza de los extranjeros dueños de tierras, inmuebles y negocios.
Lo mismo había hecho en Volcán, en la provincia de Chiriquí. Allá lo conoció Timothy, quien lo recuerda, precisamente, por la gran fiesta que hizo en un restaurante del pueblo. Más que esa personalidad ambivalente, lo que más llamó la atención de Timothy fue la capacidad de mentir que tenía Bill. Lo notaba, dice, cuando contaba cosas que eran fácilmente comprobables.
Bocas del Toro se ha llenado de hoteles, hostales y casas de madera de lindos colores, que comparten vecindad con los ranchos de paja de los indígenas y las antiguas residencias.
Es común, dice una autoridad de la isla, que hoy se vea a un extranjero viviendo en la zona y meses después, ya nadie sepa de él. “Como autoridad no tenemos el control de limitarles la libertad a los extranjeros”, agregó.
Es por eso que cuando Bo Icelar dejó de ser visto, muchos pensaron que había vendido su casa y su terreno de Big Creek.
Otra de las personas desaparecidas fue Cheryl Hughes, quien tenía su casa en isla Mono —vecina de hacienda Cortez, “propiedad” de Bill— y también tenía el hostal Casa del Sapo, en isla Carenero. Una amiga la buscaba y la reportó como desaparecida.
Con el reporte de desaparecida de Hughes y la denuncia directa contra Bill porque él ya se anunciaba como dueño de las propiedades de Hughes, las autoridades de la isla llegan hasta la hacienda Cortez, en Aguacate, el 19 de julio.
EL HALLAZGO DE CHERYL
Andaban buscando cualquier indicio que diera con el paradero de Hughes y encontraron su pasaporte sin sello de salida, tarjetas de crédito y libretas de cuentas bancarias.
El pasaporte sin sello de salida era especialmente importante porque Bill había dicho a todos en la isla que a Hughes le había dado “un ataque de estrés, se volvió loca y se fue”.
En la hacienda Cortez los agentes empezaron a hacerle preguntas a los trabajadores de Bill. Uno de ellos les dijo que, hacía un tiempo el jefe los había mandado a cavar un hueco “para tirar una basura”. El sitio estaba ubicado en la parte posterior de la casa. Ya había crecido césped y al remover la primera capa de tierra empezó a aparecer basura pero debajo de una capa de tierra, apareció un cuerpo.
Al encontrarse el cuerpo de Hughes, se decidió preguntar por el otro “hueco para la basura” que había pedido Bill. Empezaron a cavar otra vez y lo mismo: basura y tierra aparecieron otros restos, pero esta vez eran huesos.
Wild Bill fue capturado en el río San Juan, Nicaragua, mientras intentaba huir con Jane Seana Cortez. Fue extraditado hacia Panamá y, al bajarse del avión, en el aeropuerto de Albrook, acomodó sus rulos, miró a las cámaras y sonrió. Ha confesado cinco asesinatos: los de Mike Brown, su esposa y su hijo y los de Cheryl Hughes y Bo Icelar.
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