Autoridades de migración reconocieron que enfrentan debilidades ante las redes de grupos que usan el país como paso para el tráfico de personas.
El teniente Pedro Cubilo Palma, jefe del Departamento de Control Migratorio de la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME), durante un Seminario sobre Gestión Integrada de Fronteras, admitió que se sienten “usados” por estos grupos, y señaló que se requiere mayor colaboración de parte del resto de instituciones para que haya mejor efectividad en la captura de los traficantes.
En el seminario participaron la Policía Nacional, Migración y Extranjería, Dirección General de Servicios Aduaneros (DGA) y la Dirección General de Protección y Sanidad Agropecuaria, (DGPSA).
“Sentimos que somos usados por los traficantes de personas”, reconoció el teniente Cubilo Palma, por cuanto quienes se dedican a trasladar ilegalmente a personas que buscan huir de sus países de origen con destino a Estados Unidos, por ejemplo, cuando llegan a territorio nicaragüense a muchos los dejan abandonados, teniendo las autoridades de Migración que asumir su protección.
Cubilo Palma explicó que la mayoría de migrantes irregulares que ingresan al país proceden de África, Asia e inclusive de naciones europeas, a quienes “las redes de traficantes los traen bien entrenados”, porque no portan ningún documento de viaje, identificación o evidencia de que hayan pasado por otro país.
Se utilizan distintos puntos para ingresar al país, pero generalmente proceden del sur con destino al norte, y por medio del Caribe nicaragüense.
“Entonces cuando vienen a nuestro país, ellos (las redes de traficantes) los dejan en un determinado lugar, son capturados por la Policía, el Ejército, por Migración, y éstos (los migrantes) una vez que entran al albergue de Migración en sus entrevistas manifiestan que vienen huyendo de las políticas de su país, de la guerra o de las persecuciones étnicas que tienen”, explicó.
En esas entrevistas, este tipo de migrantes solicitan refugio de parte de las autoridades nicaragüenses, quienes tienen que cumplir la Ley de Protección de Refugiados, por lo que proceden a dejarlos en libertad y asignarles un albergue en un hospedaje, mientras se regulariza su situación migratoria.
“Pero una vez que están puestos fuera con su solicitud de refugio, emigran, se escapan”, afirmó el jefe de Control Migratorio.
Migración detecta por año entre 400 y 500 migrantes irregulares, es decir personas que ingresan al país sin autorización y sin documentos.
REQUIEREN PREPARACIÓN
El funcionario reconoció que se requieren mayores esfuerzos de parte de las autoridades policiales, del Ejército y migratorias para capturar a los integrantes de las redes de traficantes de personas, pues éstos casi siempre se escapan.
Por ello dijo que se requiere “cooperatividad entre las instituciones” a cargo de la seguridad fronteriza y crear un plan nacional dirigido a “contribuir a desmantelar estas redes de tráfico de personas”.
El teniente Pedro Cubilo Palma determinó que las debilidades que enfrentan son por carencia de equipos técnicos, de disponer de un enlace de registro y control en todos los puntos fronterizos, para tener mayor vigilancia del tránsito migratorio.
Asimismo, considera necesario que Nicaragua cuente con una escuela migratoria, donde se forme al personal a desempeñar esta función pública.
“Muchas de las debilidades que tenemos es no tener una escuela migratoria, la cual es necesaria, porque los funcionarios de migración nos formamos prácticamente empíricamente, porque no hay una escuela, (o) un curso básico donde nosotros podamos pasar una capacitación integral”, señaló el teniente Cubilo Palma.
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