Barcelona/ EFE
El mexicano Rafa Márquez, que ayer se despidió del Barcelona, ha admitido que después de siete temporadas en el club, le ha llegado el momento de buscar nuevos horizontes deportivos y ha agradecido el cariño y el trato de la afición y el club durante su etapa como jugador azulgrana.
En un sencillo acto de despedida, al que acudieron el capitán del equipo y el entrenador, Carles Puyol y Pep Guardiola, Márquez ha explicado que pese a tener aún dos temporadas más de contrato, deja el Barcelona “porque es el momento justo para hacerlo”, tras saber que no tendría demasiados minutos de juego a las órdenes del técnico Joseph Guardiola.
“El entrenador me dio la oportunidad de escoger; podía haber seguido, porque con mi salario, estaría muy cómodo”, ha relatado Márquez, “pero el míster confía más en otros jugadores y yo soy ambicioso y siempre quiero más. Aquí, en Barcelona, ya se terminó mi etapa”.
El futbolista ha comentado que deja el club “con la cara muy alta”, satisfecho de irse “por la puerta grande y no por la de atrás, como le ha ocurrido a otros” y orgulloso por haber sido capaz de disipar “las dudas que algunos tenían” sobre él y “por ser parte importante del cambio en el barcelonismo”.
Se presume que irá al Red Bull de Nueva York, uno de los equipos de la MLS.
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