El país necesita empezar a discutir con seriedad las líneas económicas y sociales que lo regirán durante los próximos años. Ésa es la opinión de Noel Ramírez, ex presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN).
La urgencia de ese debate y el deseo de “compartir con los distintos sectores de la vida nacional las lecciones que he aprendido sobre política económica a lo largo de mi vida” lo motivaron a escribir el libro Los secretos de la política económica y la economía política. Ilusiones y realidades , que presentará la próxima semana.
Cuenta que el libro plasma que “curiosamente no hay nada más político que la política económica” y que la mejor política social es la política económica que promueve la inversión privada, “porque sólo a través de la inversión privada podés generar más empleo productivo, y ésa es la mejor política social que un gobierno le puede ofrecer”.
“Yo soy de los convencidos de que la solución de la pobreza no está en la intervención del Estado, sino que el Estado se debe limitar a crear condiciones que hagan atractiva la inversión privada, tanto nacional como extranjera, grande, mediana o pequeña, porque nadie está haciendo fila, peleándose para invertir en Nicaragua, y a veces creemos que somos el centro del universo y la gente está esperando turno para venir”, afirma quien dirigió el BCN desde enero de 1997 hasta enero del 2002.
¿Cómo puede hacer el país para que llegue esa esperada inversión privada?
La única forma que existe para atraer la inversión privada es si la inversión privada se va a sentir segura y rentable, porque nadie invierte para perder… Para que la inversión venga y haya más empleos, se necesita que haya un Estado de Derecho donde se respete la ley, donde se respete a las instituciones y donde el inversionista sienta que su inversión es segura y va a ser rentable.
No hay nada que ahuyente más al inversionista que el cambio permanente en las reglas del juego. Esa incertidumbre ahuyenta a los inversionistas y sólo atrae a los especuladores. Si hay que hacer reformas económicas, éstas se deben hacer al inicio de los gobiernos…
¿Qué papel juegan las relaciones con la comunidad internacional en ese sentido?
Casi siempre a la comunidad financiera internacional, especialmente al Fondo Monetario, se le ve como el gran villano y se le culpa de todos los problemas económicos y sociales que nosotros tenemos, y en mi experiencia creo que es todo lo contrario y a través de él la comunidad internacional es un excelente aliado, especialmente a un país como Nicaragua, que es un país empobrecido y por lo tanto requiere enormemente de la cooperación internacional. Entonces, para Nicaragua por muchos años va a ser indispensable mantener buenas relaciones con el Fondo Monetario, porque no es tanto por la cantidad de recursos… El valor de las buenas relaciones con el Fondo se debe a que si vos tenés un acuerdo con él, le dice a la comunidad cooperante y al mundo empresarial en general que el país se está manejando bien y que vale la pena invertir en el país, y que vale la pena cooperar con el desarrollo del país.
¿Cuáles considera usted que deberían ser las prioridades del país?
Yo creo que una prioridad es la educación primaria, otra es la salud preventiva, otra prioridad es la inversión en infraestructura, pero con el objetivo de abaratar los costos de producción para hacer al país más competitivo a nivel internacional.
El Estado debe preocuparse por generar empleos… El crecimiento del país debe ser mayor que el crecimiento de la población. Cuando la economía crece menos de lo que crece la población, en general hay un empobrecimiento de la sociedad y lo peor es que los pobres van a ser los que van a perder más.
Usted señala varias cosas de las que “deberían ser”, pero actualmente ¿cuáles se están cumpliendo?
A mi juicio se están cumpliendo el buen manejo de la política macroeconómica y me baso en un criterio muy objetivo, que es el hecho de que todavía mantenemos buenas relaciones con el Fondo Monetario. Por otro lado veo mucha incertidumbre y mucha bulla en el plano meramente institucional y eso, obviamente, no es consistente, aunque tengás un buen manejo de la política macroeconómica… Si el aspecto institucional se está discutiendo mucho y no hay una claridad sobre cuál va a ser el marco institucional del país a corto plazo, eso puede evitar que se cristalice el beneficio de tener acuerdo con el Fondo Monetario.
Pero a estas cosas, que deberían ser prioridades para el país, no se les está dando real atención…
Me parece que trabajos como éste pueden motivar a los distintos sectores de la sociedad nicaragüense a entrar a un debate, sobre qué es lo que el país necesita para que crezcamos al mayor potencial posible… Lo que necesitamos es transformar a Nicaragua en un país que sea brújula, porque hay países que llamo péndulos, que hoy están totalmente a la derecha, después están en el centro y después están a la izquierda, y eso ahuyenta a la inversión privada. Yo creo que es importante un acuerdo nacional para tener un norte fijo, casi independientemente de quién esté en el poder de Nicaragua, para pasar de un país péndulo a un país brújula.
Este tipo de aportes, aunque sean modestos, pueden ayudar a que hablemos de esas cosas y no de otras cosas que en nada ayudan a que la gente tenga más trabajo, más educación, más seguridad ciudadana.
Según su experiencia, ¿hasta qué punto la teoría económica se ve interferida por los temas políticos?
Independientemente de la ideología política de los gobiernos, todos dicen —y al menos yo creo— que tienen los mismos objetivos. Todos dicen que quieren que la economía crezca, todos dicen que quieren que haya más empleos, todos dicen que quieren controlar el costo de la vida… Hay gobiernos que creen que eso se puede hacer con más intervención del Estado, hay otros que creen que eso se puede hacer dejando más al mercado que juegue su papel, pero asegurándose que haya inversión social para proteger a los menos favorecidos…
Usted mencionó que la inversión es el principal pilar para el crecimiento económico… pero ¿se está promoviendo?
En el manejo macroeconómico creo que básicamente se está haciendo lo que se debería hacer para atraer la inversión privada. En el aspecto político institucional creo que ahí tenemos un trabajo importante para realizar, porque si solamente tenemos un buen manejo de la política macroeconómica, pero no tenemos un buen manejo en los aspectos políticos institucionales, entonces no estaríamos cosechando al máximo los beneficios de tener una buena política económica y un acuerdo con el Fondo Monetario. Por eso es que yo digo que no hay nada más político que la política económica.
Recientemente ha llamado la atención el caso del Banex. ¿Ve usted alguna relación con las quiebras bancarias de hace diez años?
Para tener crecimiento económico se debe tener un sistema financiero sano y para tener un sistema financiero sano hay algunas condiciones fundamentales que tenés que cumplir. En primer lugar, hay que tratar de evitar a la banca estatal de primer piso, porque debido a la debilidad institucional que todavía tenemos en el país, existe el riesgo de que se desarrollen movimientos que quieran alterar el manejo adecuado de las instituciones financieras, como por ejemplo en el caso de estos movimientos No Pago. En segundo lugar, la banca privada debe estar en manos de lo que yo llamo los buenos banqueros, es decir, banqueros que están conscientes de que están manejando no su capital, sino los depósitos del pueblo de Nicaragua, porque hay otro grupo que yo llamo los malos banqueros, que son por ejemplo los banqueros que fueron responsables de las quiebras bancarias que se dieron en el año 2000 y de la quiebra del Banex. Son banqueros que no están conscientes de que ahí están administrando el ahorro del pueblo y no sus propios recursos… Yo no veo mucha diferencia entre lo que pasó en el Banex y lo que pasó en el año 2000. Cuando vos no sos un buen banquero, eso es lo que ocurre.
¿Considera que el sistema financiero nacional está estimulando el ahorro?
El ahorro en Nicaragua ha estado creciendo de una forma importante, es más, tengo entendido que si algún problema tienen en este momento los buenos banqueros es que tienen mucha liquidez, tienen una cantidad de recursos muy por encima de la que están dispuestos a dar en préstamos, y es mejor que tenga ese exceso de liquidez a que tomen la decisión errónea de que empiecen a darle créditos a empresas o personas que no son sujetos de crédito, porque si no, lo que vas a hacer es agrandar la mora de cartera, agrandar las pérdidas de los bancos, disminuir el capital de los bancos y podés entonces entrar a tener una crisis que en este momento no se vislumbra.
Pero esos excedentes no se han invertido en el sector productivo y lo que se invierte se hace a altas tasas de interés…
Yo considero en primer lugar que el banquero es el que debe decidir a quién le presta y bajo qué condiciones le presta ese dinero. Si el Estado quiere subsidiar a ciertos sectores, que lo haga, pero que lo ponga como un riesgo fiscal en el Presupuesto General de la República. El banquero que no respeta esa regla, que es de oro, termina poniendo en peligro el ahorro que le fue confiado por los depositantes.
Usted mencionó que no es recomendable que el Estado tenga banca de primer piso, pero eso ya se está haciendo con el banco Produzcamos.
Hay uno que está funcionando, pero siempre he creído, después de ver la experiencia del Banco Nacional en la última etapa de su existencia, y viendo todavía cómo se comportan ciertos sectores minoritarios de la sociedad nicaragüense, mi preferencia sería que bancos de primer piso que capten depósitos y den préstamos, no sean estatales… Mientras sean recursos presupuestarios y recursos de otros programas que vengan del Estado, no está poniendo en peligro el ahorro… Pero aun ellos tienen que actuar como buenos banqueros y darle crédito únicamente a empresas y personas que sean sujetos de crédito.
¿Cuáles son las cosas que quiso hacer o manejar de cierta manera cuando estuvo en el Banco Central y no pudo por cuestiones políticas?
Tal vez la cosa más importante que yo hubiera querido conseguir y no puede conseguir fue que a mí me hubiera gustado que se modificara la ley, para obligar al Gobierno a depositar todos los fondos presupuestados del Gobierno central en el Banco Central. Cuando yo fui presidente del Banco Central la ley le permitía al Ministerio de Hacienda tener depósitos en cualquier banco del sistema financiero nacional e incluso en instituciones financieras del extranjero, y eso fue algo que hubiese querido conseguir, pero nunca pude convencer al ministro de Hacienda para que se hiciera eso.
Lo otro que me hubiese gustado, y era la meta que tenía cuando conseguimos la condonación de la deuda, en diciembre del año 2000, yo hubiera querido que todo ese ahorro que íbamos a tener en los pagos anuales… Me hubiera gustado transformarlo en una baja masiva de impuestos. No lo pudimos hacer por las quiebras bancarias.
Lo tercero es que a mí me hubiera gustado pasar el sistema de minidevaluaciones a un sistema que los economistas llaman sistema de bandas cambiarias, donde ya no es el Banco Central diciendo cuánto va a devaluar cada mes, sino que vos das un rango, entonces el Consejo Directivo va a decir: nosotros vamos a permitir que el dólar fluctúe por ejemplo entre 18 por uno y 22 por uno. Entonces qué ocurre, si vos sabés que el precio del dólar va por arriba de la banda, entonces el BCN tiene que entrar a vender dólares para bajar el precio y si se va por debajo de la banda, el BCN tiene que entrar a comprar dólares para subirle el precio.
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