El Banco del Éxito nació en octubre del 2008 mediante el proceso de evolución de la Financiera Nicaragüense de Desarrollo, Findesa. LA PRENSA/ARCHIVO

Mejor fiscalización pudo salvar al Banex

Su agresivo crecimiento era evidente dentro del Sistema Financiero Nacional. Su cartera de crédito se expandía a una tasa anual superior al 50 por ciento. En octubre del 2008, la desaparecida Financiera Nicaragüense de Desarrollo S.A. (Findesa) reaparece como Banco del Éxito (Banex). El repentino desplome de las finanzas del Banex ha dado paso a una serie de cuestionamientos sobre la administración del banco y la fiscalización que ha ejercido la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (Siboif) sobre esa entidad.

Su agresivo crecimiento era evidente dentro del Sistema Financiero Nacional. Su cartera de crédito se expandía a una tasa anual superior al 50 por ciento. En octubre del 2008, la desaparecida Financiera Nicaragüense de Desarrollo S.A. (Findesa) reaparece como Banco del Éxito (Banex).

El repentino desplome de las finanzas del Banex ha dado paso a una serie de cuestionamientos sobre la administración del banco y la fiscalización que ha ejercido la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (Siboif) sobre esa entidad.

Y aunque el Superintendente de Bancos, Víctor Urcuyo, insiste en que la crisis de Banex es un caso “aislado” y “marginado” dentro del Sistema Financiero Nacional, algunos economistas y expertos en finanzas consideran que la situación de este banco es un mal precedente para el sistema.

El economista Adolfo Acevedo recuerda que cuando Banex inició a operar como banco en el 2008, sus activos alcanzaban los 186.1 millones de dólares, de los cuales 141.4 millones de dólares correspondían a créditos.

Julio Francisco Báez.
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“El 93.5 por ciento de esta cartera estaba representada por créditos vigentes”, apunta.

Entretanto, sus pasivos —sus obligaciones con terceros— ascendían a 169.2 millones de dólares, de los cuales 38.8 millones de dólares representaban apenas los depósitos de su clientes, es decir el 22.9 por ciento del total de sus obligaciones.

El monto restante, 118.6 millones de dólares, correspondían a obligaciones con entidades financieras con la Financiera Nicaragüense de Inversiones (FNI) y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

Acevedo apunta que al contrario que el resto de bancos, que financian su cartera de créditos y de activos principalmente con depósitos del público, Banex “retuvo gran parte de las características de su pasado como financiera: las financieras se financian o fondean principalmente con créditos o fondos captados de otras entidades financieras, principalmente del exterior”.

“La huella del pasado del Banex se evidenciaba en el peso que, dentro de sus pasivos, representaban los créditos otorgados por entidades financieras”, comenta Acevedo.

A criterio del economista, los bajos niveles de morosidad en la cartera de Findesa y la alta rentabilidad de sus operaciones permitieron que esta financiera creciera como la espuma en el mercado financiero nicaragüense, lo que le permitió dar un salto en sus operaciones al recibir licencia para operar como banco.

[doap_box title=»Microfinancieras perderán confianza» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
  • Aunque a criterio del presidente de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), René Romero, la situación o eventual liquidación del Banco del Éxito (Banex) no tendrá ninguna repercusión en el Sistema Financiero Nacional, sí va a dañar la confianza hacia el sector de microfinanzas.
“El problema que sí vamos a tener que enfrentar las instituciones de microfinanzas en el país es el de la confianza perdida para invertir en el sector por parte de los acreedores internacionales”, afirma Romero.

Según Romero, el problema es que los acreedores internacionales “podrían concluir que si esta catástrofe financiera está ocurriendo con una institución supervisada como el Banex, lo mismo o algo aun peor podría ocurrir con aquellas instituciones de microfinanzas que no estamos bajo la supervisión de la Superintendencia de Bancos”.

El representante gremial recordó que si bien las afiliadas a Asomif no son reguladas y supervisadas por la Superintendencia de Bancos, por lo general se apegan a las normas prudenciales de la Siboif.

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Para el economista y experto fiscal Julio Francisco Báez, por más que se quiera minimizar los daños que ocasionará la crisis de Banex al Sistema Financiero Nacional, las repercusiones de esta inestabilidad son inminentes.

“Se trata de una situación que ponen en riesgo la estabilidad del Sistema Financiero en su conjunto, con posibilidades reales de afectar seriamente la imagen país, en circunstancia de que hace poco tiempo la sociedad nicaragüense fue “quemada con leche” por el tristemente célebre proceso de quiebras escalonadas de bancos”.

Por tal razón, sugirió que la Superintendencia de Bancos debe agilizar la aplicación de leyes financieras correspondientes en el caso de Banex para evitar contaminar al Sistema Financiero Nacional.

“La declaración retórica de que “todo está en calma” escamoteando de esta manera la entrega de información al público por parte de las autoridades es nociva e irrespetuosa a la ciudadanía. Y aquí la Superintendencia de Bancos no aprueba la asignatura pendiente de la obligada transparencia a que está sometida por ley”, afirma.

Báez critica el silencio que mantienen los directivos de Banex, solapados por la Superintendencias de Bancos, y demanda transparencia en esta nueva crisis que sacude al Sistema Financiero Nacional.

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“En vez de estar  protestando en las  carreteras, protesten frente a las oficinas de los usureros (microfinancieras) y plántense frente a sus oficinas. Párense firme,  nosotros los apoyamos a ustedes”. Daniel Ortega 12 de julio de 2008 en Jalapa
LA PRENSA/ ARCHIVO

EL DECLIVE DE BANEX

Ese rápido crecimiento, sin embargo, estaba amenazado por el estallido de la crisis financiera internacional y la repentina aparición en el Norte del país de un polémico movimiento de morosos conocido como los No Pago.

A octubre del 2009, un año después de que el Banex iniciase operaciones, la cartera de créditos vigentes representaba sólo el 70.1 por ciento de la cartera total, de un 94.5 por ciento en octubre del 2008.

Entre tanto, la cartera en riesgo, es decir los créditos prorrogados, reestructurados, vencidos o en cobro judicial, se había elevado en octubre del 2009 hasta el 29.9 por ciento de la cartera total. El patrimonio del banco se había reducido a sólo 7.5 millones de dólares, menciona Acevedo.

La crisis internacional trajo consigo el rápido desplome de los principales productos de exportación de Nicaragua, situación que se agravó con la contracción de la economía nacional provocada en parte por el vaivén de la política criolla.

Para el presidente de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), René Romero, el rápido deterioro de la cartera crediticia de Banex llevaron al banco a una situación insostenible hasta la fecha.

Obligados por la norma de Riesgo Crediticio de la Siboif, la gerencia de Banex se vio forzada a elevar sus provisiones de pérdidas, cuyas proyecciones de cuentas incobrables en su estado de resultado “llegaron a ser tan grandes que no pueden ser cubiertas por los ingresos financieros, lo que lleva a pérdidas que se consumen primero sus reservas y luego su capital”.

Las cuentas crediticias incobrables de Banex ascienden en los primeros cinco meses del presente año a 292.97 millones de córdobas, mientras su patrimonio apenas alcanza los 8.61 millones de córdobas.

Hasta mayo del 2009, las provisiones por incobrabilidad de cartera crediticia se ubicaba en 84.55 millones de córdobas y su patrimonio era superior a los 333.30 millones de córdobas, refleja el balance consolidado de Banex, disponible en la Siboif.

“Es por eso que se habla de una recapitalización del Banco, para reponer lo perdido y lo que se pudiera perder si la cartera crediticia sigue cayendo en mora y si además ésta se hace cada día más vieja”, señala Romero.

De ahí la primera inyección de capital de 12 millones de dólares, a inicios de este año, que resultó insuficiente para sacar a flote el Banex, por eso surgió la necesidad de volver a recapitalizarlo con 32 millones de dólares, una transacción que todavía es incierta.

“Los que más tienen en este banco son los acreedores, los accionistas ya lo perdieron todo”, afirmó el superintendente de Bancos recientemente, tras salir de una reunión con los propietarios de este banco, quienes confirmaron su desinterés de inyectarle un segundo capital a esta entidad.

Pero a diferencia de la decisión de los dueños de este banco, los acreedores están interesados en aplicar esa inyección porque tienen invertido más de cien millones de dólares que tienen que recuperar.

A criterio de Acevedo la actitud pasiva de la Siboif frente a la crisis de Banex “resulta poco alentador” para el Sistema Financiero Nacional.

René Romero.
LA PRENSA/ARCHIVO

“DÉBIL GOBERNABILIDAD”

En ese sentido, el presidente de Asomif opina que Banex “resultó tener una débil gobernabilidad y además falencias gerenciales y de tecnología crediticia en el afán de conseguir el liderazgo en la industria de microfinanzas”.

Romero consideró que sobre la Siboif recae parte de la responsabilidad del desplome de Banex “porque en los últimos cinco años han otorgado dos licencias para que operen los bancos de microfinanzas Procredit y Banex, sin contar (la Siboif) con la estructura ni el personal idóneo y capaz de hacer la debida supervisión de estas operaciones de microfinanciamiento”.

Señala que “lo normal en países donde existe un fuerte mercado de microfinanzas es que las Superintendencias de Bancos cuenten con una intendencia para las microfinanzas, precisamente para supervisar y regular a estas instituciones, las que por sus características propias y de productos financieros difieren en mucho de la banca comercial que muy bien supervisa este ente regulador”.

Añadió que las auditorías que se aplicaban en Banex no eran suficientes para detectar o anticipar la crisis que se avecinaba en esta entidad.

¿MOVIMIENTO NO PAGO FUE UN DETONANTE?

El mismo año que Findesa pasó a ser Banex, se gestó en el norte del país un movimiento de morosos del sector productivo y comercial, conocido como los No Pago, quienes atribuían a la transformación de Findesa, las altas tasas de interés por cada crédito que colocaba.

Según Acevedo, aunque la crisis económica internacional ya hacía los primeros estragos en las finanzas de Banex, sin duda el movimiento No Pago deterioró aún más la situación del banco.

Adolfo Acevedo.
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El economista advierte que el llamado que hizo el presidente Daniel Ortega, en Jalapa, para que los morosos se tomaran las sucursales de las microfinancieras y la aprobación de la Ley Moratoria, llevaron al Banex “al borde de la insolvencia”.

La misma cuota de responsabilidad atribuye a Ortega el presidente de Asomif, aunque aclara que también tienen una alta responsabilidad la propia junta directiva de Banex “como encargada de la conducción estratégica del banco y de su alta gerencia, los únicos responsables por asumir mucho más riesgos de los que el negocio microfinanciero sugiere”.

En ese sentido, menciona que si la causa fuera el Movimiento No Pago, tanto el banco Procredit como la financiera Fama estuvieran en la misma situación, “pero no es así, como se sabe, ambas han sorteado muy bien la crisis”.

DE NUEVO FINANCIERA

A inicios de este mes el Banex inició el proceso para volver a ser financiera. Dicho proceso inició con la devolución de todos los depósitos de sus cinco mil clientes a través de las estructuras del Banco ProCredit, una transacción que fue avalada por la Superintendencia de Bancos. El presidente de la junta directiva del Banex, Benjamín Vides, confirmó la información.

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