El presidente de Guatemala, Alvaro Colom, en una comparecencia pública en junio de este año. LA PRENSA/AFPJOHAN ORDONEZ

Finaliza una de las peores crisis de Colom

La condena a 38 años de prisión contra los asesinos del abogado Rodrigo Rosenberg pone fin a una de las peores crisis enfrentadas por el presidente guatemalteco, Álvaro Colom, a quien se pretendió incriminar en este hecho. El secretario de Comunicación de la Presidencia guatemalteca, Ronaldo Robles, informó ayer que la sentencia “ha sido satisfactoria” para el mandatario y su Gobierno, y se congratuló por que al fin “prevaleció la verdad”.

GUATEMALA/ EFE

La condena a 38 años de prisión contra los asesinos del abogado Rodrigo Rosenberg pone fin a una de las peores crisis enfrentadas por el presidente guatemalteco, Álvaro Colom, a quien se pretendió incriminar en este hecho. El secretario de Comunicación de la Presidencia guatemalteca, Ronaldo Robles, informó ayer que la sentencia “ha sido satisfactoria” para el mandatario y su Gobierno, y se congratuló por que al fin “prevaleció la verdad”.

Según la investigación realizada por la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), Rosenberg, un prestigioso abogado de 42 años, agobiado por “una profunda depresión”, planificó de forma deliberada todos los detalles de su muerte. Hizo creer a sus íntimos amigos Francisco José y Estuardo José Valdés Paiz que alguien lo extorsionaba y les pidió ayuda para eliminarlo.

Los Valdés Paiz, según la CICIG, contrataron a la banda de sicarios que el jueves fueron condenados, y la puso en contacto con Rosenberg, para planificar su propio asesinato, el cual fue ejecutado el 10 de mayo de 2009. Tres días antes Rosenberg grabó un vídeo en el que responsabilizaba de su muerte al presidente Colom, su esposa Sandra Torres, y su secretario privado, Gustavo Alejos. La cinta fue divulgada al siguiente día del asesinato, y en pocas horas se convirtió en el vídeo más visto en Internet a nivel mundial, y puso en vilo al gobierno de Colom durante meses.

Miles de ciudadanos, en su mayoría habitantes de las áreas urbanas y clases acomodadas del país, salieron a las calles a exigir la destitución del mandatario.

El jueves, horas antes de que el Tribunal Primero de Alto Riesgo diera a conocer la sentencia contra los autores materiales de este crimen, Colom manifestaba que esperaba una “sentencia justa”. El mandatario tambaleó durante la crisis generada por los señalamientos en su contra, pero se apoyó en los miles de guatemaltecos rurales, principales beneficiarios de sus programas de combate a la pobreza, que le brindaron apoyo.

El esclarecimiento del crimen de Rosenberg es también considerado como el más importante logro de la CICIG, y de su aún director, el jurista español Carlos Castresana, tras haberse validado la investigación realizada ante un tribunal.

Lo único pendiente es el juicio contra los hermanos Valdés Paiz, quienes desde el pasado 28 de junio guardan prisión en una base militar de la capital.

De los once miembros de la banda de sicarios que asesinó a Rosenberg, Lucas Santiago, Edwin López y William Santos fueron condenados a 38 años de prisión; y José Armando Ruano a 48. Mientras que Samuel Girón, Byron Santos, Balmoris Guzmán y Miguel de Jesús Ordóñez fueron condenados a ocho años de prisión; Jesús Manuel Cardona, a doce; Carlos Aragón Cardona, a dos años; y Luis Paz Mejía fue absuelto por haber colaborado con la Justicia.

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