Un Mundial muy singular

Los mundiales tienen historia propia, y no sólo porque de ahí emerge un campeón que atrae los reflectores después de imponerse en batallas de todos los calibres, sino por esos detalles que lo hacen especial y lo distinguen de los demás, mientras le aseguran su permanencia en el tiempo.

Los mundiales tienen historia propia, y no sólo porque de ahí emerge un campeón que atrae los reflectores después de imponerse en batallas de todos los calibres, sino por esos detalles que lo hacen especial y lo distinguen de los demás, mientras le aseguran su permanencia en el tiempo.

El de Uruguay en 1930 sigue vigente porque fue el punto de partida de este gran invento que crispa al mundo entero. Al de Italia en 1934 se le recuerda por la misión que le asignó Benito Mussolini a la Squadra Azurri: vencer o morir. Y ellos preservaron su vida gracias a una victoria 2-1 sobre Checoslovaquia.

En Suecia ’58 irrumpió el gran Pelé, quien, tal y como se lo había prometido a su papá, ganó la Copa del Mundo y trajo un poco de paz a un país que se quedó con la fiesta lista después del tropezón en el Maracaná. De Inglaterra 1966 aún no queda claro si entró o no el gol de Geoff Hurst, a diferencia del de Lampard contra Alemania.

México ’86 dejó la “mano de Dios” de Diego Maradona para hundir a los ingleses en un duelo en el que no sólo había futbol en juego tras el conflicto en las Islas Malvinas. Y así se avanzó hasta Italia en 1990, donde los equipos perdieron la ruta hacia la portería contraria, mientras en 1998 Zidane colocaba a Francia sobre sus espaldas y lo llevaba a la cima.

Y hay tantos detalles que vienen a la mente a la hora del recuento, desde el baile de Roger Milla en Estados Unidos 1994, pasando por el cabezazo de Zidane a Materazzi en el 2006, hasta desembocar en esta Sudáfrica, donde por primera vez el Campeón y el subcampeón del torneo anterior no aguantaron ni el arranque, lo mismo que el país sede.

Y además de los estragos de las vuvuzelas, ¿qué nos deja Sudáfrica? Este Mundial pasará a la historia porque por primera vez un pulpo desplazó las predicciones de los expertos, porque Anelka perdió la decencia que le quedaba, y porque la modelo Larissa Riquelme se desnudó, aunque Paraguay no le dio la excusa que ella buscaba para justificar su deseo.

Pero también será recordado porque vimos reacciones espectaculares como la de Estados Unidos ante Eslovaquia; por partidos de mayor impacto en los medios que en la cancha como el México ante Argentina; por caídas sorpresivas como la de Alemania ante Serbia y también por lecciones de futbol como la que ofreció España contra el plantel germano.

Aun cuando muchos equipos pasaron inadvertidos, otros ofrecieron poco futbol y algunos sólo llegaron para avergonzar a sus países, hubo también razones para emocionarse y tener un buen sabor de boca al final de esta historia.

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