Cartas al Director

Actitud

“La perfección del que imparte órdenes es ser pacífico; del que combate, carecer de cólera; del que quiere vencer, no luchar; del que se sirve de los hombres, ponerse por debajo de ellos”.

Lao-tsé (570 aC-490 aC); Filósofo chino.

Políticas personalizadas

Es preocupante que nuestro país a diario oscile de crisis en crisis, en lo social, político e institucional en los cuatro poderes de Estado. Si continúan con esas crisis de nunca acabar, es seguro que por sus desafueros y que ciertos “políticos”, alianzas, movimientos, asociaciones democráticas, debido a sus inconformismos con el gobierno de Daniel Ortega cómo gobierna, sepulten el futuro de los nicaragüenses, su desarrollo y la democracia. Reflexionen, para que se convenzan si están equivocados o no, pero no destruyan el futuro de los nicaragüenses. Errar es de humano.

No se ve ni un ápice de moderación, paz, tranquilidad. Empero, la sinceridad de querer poder si, argumentando cuanto desacuerdo se les ocurre, con sus propias leyes privadas. Si creen que Ortega está destruyendo el país o cualquier otro funcionario público, entonces tienen el derecho de proceder a enjuiciarlos, de lo contrario es pura mentira y desprestigio.

Con esas posiciones han venido paulatinamente desnaturalizando al Estado considerado como un todo y la sabiduría de la política. Por ejemplo, la pelea que se dio la semana pasada en las oficinas del PLI significa que ni ellos se aguantan; y las elecciones primarias que promueven los liberales, los candidatos Arnoldo Alemán y Eduardo Montealegre si uno de ellos gana, el otro entrará en rebeldía, pues cada quien quiere ser candidato a la presidencia de la República. Amén que hagan sus elecciones primarias cada quien en sus partidos, por separado.

Ahora vienen ciertos diputados con prolegómenos a corroborar que existen “buzones de armas de guerra” de la ex contra y etc. Sería excelente que digan dónde están esos buzones. ¿Están amenazando con una guerra? No coqueteen con la guerra, ustedes los políticos son unos cuantos, el pueblo son millones. Si están inconformes renuncien al trabajo que tienen, hay miles que quieren trabajar por la patria y el bienestar.

El Estado necesita nuevas ideas y pensamientos y no personas que lo derrumben por egoísmos. Entiendan, Nicaragua no es suya, es de los nicaragüenses, son administradores de los bienes del pueblo y deben respetarlo, al igual su voto que les dio.

Por tanto, apelen a su “conciencia” y asumir estos retos y muchos más…, conjuntamente para que el país prospere más y no sean apéndices del desorden y destrucción. Cada día que pasa envejecemos y morimos y todo queda, entonces, dejen gobernar y un buen legado.

Bayardo Quinto Núñez

Manipulación

El pasado martes 06 de julio de los co- rrientes, se publicó en esta misma sección una carta titulada “Sensible pérdida”. Aclaro que jamás ni nunca mi tía Miriam Morales Estrada de Salas hizo de sus escritos trincheras políticas, puesto que ella fue hasta el final de sus días una gran humanista, ecologista y promotora de la moral y las buenas costumbres. Lamentablemente el señor Leopoldo Villalta escribió manipulando totalmente su memoria. Miriam Morales Estrada de Salas jamás se metió en política porque nunca vivió de ella, sino que vivió del legado de sus padres, don José Vicente Morales Bolaños y de su madre doña Victoria Eugenia Estrada Romero de Morales, insignes pioneros de la ciudad de Matagalpa.

Miriam fue docente del Colegio San José de Matagalpa, trabajó mucho tiempo en el Banco Nicaragüense y últimamente colaboró con la cultura matagalpina, publicando hermosos escritos llenos de amor, consejos y posibles soluciones.

Jaime E. Alfaro Morales

Matrimonio de siempre

Recientemente hubo, en Madrid, España, una manifestación de gays. No sé por qué la expresión “orgullo gay”, cuando ninguno, en el fondo, se siente orgulloso de su tendencia sexual. Se nace hombre o mujer; de ahí deriva el matrimonio, que no es una institución discriminadora, como tampoco lo es la Magistratura aunque todos no sean ni puedan ser jueces. Manifestarse los homosexuales para que les reconozcamos sus derechos, yo diría que sobra a estas alturas: ya la gente no aborrece a nadie por su tendencia sexual, ni creo que piense que son inferiores. Ese disparate conllevaría ignorancia o malignidad; pero no es común. Otra cosa es la institución matrimonial, secular y santa, universalmente reconocida, que debe mantenerse, y reconocerla y protegerla el Estado por sus positivas consecuencias sociales. El matrimonio es garantía de valores esenciales como la vida y la familia, aunque haya gente de ideología masónica contraria a los vínculos familiares y a la vida. La estupidez de algunos hace repetir lo obvio: el matrimonio es la unión estable del hombre y la mujer, que hace posible la perpetuidad de la especie, la ayuda mutua y el amor. Sí, lo sé: ha habido matrimonios equivocados; pero esos errores humanos no quitan su importancia a la institución matrimonial, como no la quitan, a la medicina, el que haya médicos ineptos.

María Victoria Camino

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