Benjamín Moallic presentó su estudio respecto al uso de la memoria histórica por parte de los partidos en Nicaragua y El Salvador. LA PRENSA/ G. FLORES

Estudian uso de memoria histórica

El sociólogo francés Benjamín Moallic realizó un estudio en el que determinó que en Nicaragua y El Salvador el “uso político de la memoria histórica” contribuye en la transformación de los actores políticos y de la política misma, aunque no siempre produce los resultados deseados.

El sociólogo francés Benjamín Moallic realizó un estudio en el que determinó que en Nicaragua y El Salvador el “uso político de la memoria histórica” contribuye en la transformación de los actores políticos y de la política misma, aunque no siempre produce los resultados deseados.

Para Moallic un ejemplo de eso es que, en ambos países, los partidos de derecha usaron recuerdos de la guerra para deslegitimar a sus adversarios, pero en los dos casos las antiguas guerrillas, que se vieron involucradas en conflictos armados, llegaron al poder, en referencia al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en Nicaragua y al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, en El Salvador.

Añadió que los partidos de izquierda también usan los recuerdos de la guerra para cohesionar a sus grupos, pero no siempre la “gente se cree todo lo que le dicen”.

Moallic, quien ayer presentó su estudio en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, de la Universidad Centroamericana, con el apoyo de la Embajada de Francia y el Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, señaló que los motivos más evidentes del uso de la memoria histórica son para reivindicar derechos, cohesionar a simpatizantes políticos para que valoren su pertenencia a determinados grupos, creación de ciudadanía y para valorar y esclarecer los acontecimientos políticos de la historia inmediata.

En cuanto al excesivo uso de memoria histórica por parte del FSLN en la propaganda gubernamental, Moallic lo atribuyó a la necesidad de cimentar y cohesionar a sus bases a través de figuras particulares, dando un sentimiento de adhesión colectiva a ciertos personajes.

Moallic explicó que en las culturas políticas, como la nicaragüense, basadas en negociaciones y pactos, los “silencios” también son usados como recursos políticos para hacer olvidar cosas que no interesan. Mientras que en los pactos la memoria histórica termina uniendo a personajes, sin importar su color político, y crea entre ellos “complicidades” históricas.

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