Las irregularidades que persisten de parte de la Dirección General de Aduanas (DGA) para bloquear las importaciones de las mercancías dirigidas al mercado interno, elevan las sospechas en el sector privado de que se trata de prácticas intencionales que estarían resultando en “un gran negocio” para los funcionarios de Aduanas.
De acuerdo con agentes aduaneros, importadores y asociaciones de transporte de carga internacional, entre las prácticas que más dañan económicamente es la cantidad de mercancía que se declara con duda de valor “por decisión antojadiza” de la DGA.
Cuando una mercancía es declarada en duda de valor no puede ser nacionalizada para comercializarse en el país.
Cuando eso sucede, la DGA decide cuál es el valor real de la misma, que reflejará el dueño en su declaración, la cual casi siempre se eleva un 20 por ciento y tiene que pagar los impuestos sobre la valoración de la DGA.
INCURREN EN MAYORES GASTOS
El miembro de la Cámara de Agentes Aduaneros de Nicaragua (Cadaen), Edgar Martínez, explicó que cuando se da este proceso, el importador debe cubrir gastos extras del mantenimiento de los contenedores en los almacenes de depósitos y pagar seguros adicionales hasta que la Aduana libera la mercadería. Por ambos conceptos está calculado que se paga en promedio unos 900 dólares que son gastos extra para el importador.
“Por ejemplo, si la mercancía llega a Puerto Corinto y Aduana le pone duda de valor, lo primero que pierde el transportista es el flete de Corinto a Managua, que por contenedor debe andar entre 400 y 500 dólares”, explicó Martínez.
Aparte se debe pagar al transportista por los días que esté retenido el contenedor, que por día cuesta entre 50 y 100 dólares.
“Fácilmente por un contenedor retenido, por ejemplo, en Puerto Corinto por cuatro días se está pagando 800 a 900 dólares mientras se logra resolver la duda de valor”, afirmó Martínez.
- “Queremos dialogar directamente con el señor Presidente de la República porque si seguimos con ese señor (Eddy) Medrano en la Dirección General de Aduanas, aquí el comercio pierde demasiado porque la mercadería, al ser sobrevalorada, el comerciante no se queda con ese cargo, se lo traslada en el precio al pueblo. Nos urge que resuelvan porque es insostenible la situación”, afirmó José Francisco Guerra, tesorero de Fetracanic.
[/doap_box]
PROCESO BUROCRÁTICO
Además se enfrentan a un proceso burocrático lento donde se retiene el embarque en promedio una semana, si se tiene suerte, porque hay casos que la Cadaen y la Cámara de Comercio de Nicaragua (Caconic) tienen registrado que han tardado hasta un mes trabados.
De acuerdo con las leyes de aduana nacional e internacional, cuando el administrador de aduana declara duda de valor a un producto o bien, debe expresar inmediatamente al importador el nuevo costo de la valorización, pero en el caso de la DGA no se está cumpliendo.
Los funcionarios se toman de dos a tres días para expresar la revalorización, y para evitar más retrasos muchos comerciantes están aceptando sin reclamar lo que Aduana pide, porque lo contrario se corre el riesgo que la mercadería se declare en mora y se eleve aún más el cobro y las dificultades para lograr su despacho.
“Sin haberse declarado duda de valor tengo un embarque de 48 mil dólares que Aduana ya hizo la revisión física y ahora se hará la documental, pero ya lleva dos días y los funcionarios no contestan si el valor está correcto o no, pero ya el importador perdió en gastos directos en almacenaje y seguro, lo cual es un problema serio”, dijo Martínez.
ARBITRARIEDAD
Por su parte Efrén Mogollón, de la agencia aduanera de Mogollón & Asociados, dijo que otro de los problemas que deben enfrentar es la decisión del operador del sistema de autodespacho, quien “si sale en verde la carga, lo cambia a rojo para revisarlo de todos modos, aún cuando le corresponde a fiscalización hacer las nuevas revisiones”.
Afirma que es un problema porque esta decisión la mayoría de las veces no se ajusta a las normas, sino de manera discrecional por parte del administrador del puesto aduanero.
Mogollón señala que a los problemas se suman que Aduana modifica sin notificar previamente los regímenes aduaneros que deben cumplirse para importar y exportar.
“Debemos estar constantemente revisando el sitio web de la institución para saber cuáles son las nuevas modificaciones porque si no, se nos bloquea todo”, afirmó Mogollón.
Dijo que igual el sistema no cobra los impuestos como debe, “a veces es menos, pero normalmente son más altos de lo que debería”.
NEGOCIO LUCRATIVO
Ernesto Vargas, vicepresidente de la Asociación de Aduaneros Independientes, consideró que todas estas situaciones hacen pensar que la DGA “está en un negocio que les resulta lucrativo aunque perjudique el comercio”.
“En este país no hay respeto por las reglas porque los funcionarios aduaneros leen como les da la gana la ley”, se quejó. Sostuvo que cada semana varios contenedores con mercancía valorada en miles de dólares es declarada en abandono debido a que las trabas que se crean provocan que se cumplan los plazos de ley para su despacho.
Dijo que aún cuando la ley permite al propietario rescatar el producto pagando previamente las cantidades impuestas, la DGA no lo permite, prefiriendo proceder a subastarla e imponerle el precio que mejor le parezca. Son más de 70 los obstáculos que enfrenta el sector privado con esta institución, que fueron recogidos en un documento que la Cadaen y el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) pretenden hacer llegar al Presidente de la República por medio del Asesor para Asuntos Económicos, Bayardo Arce. Se espera que haya una pronta respuesta a los problemas.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 A ,6 A