La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó ayer la presencia del fenómeno conocido como La Niña para el resto del año, lo que en Nicaragua se traduce en lluvias copiosas y probables inundaciones.
Los modelos climatológicos ya habían anunciado la presencia de una Niña débil. A nivel nacional el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) también había anunciado la presencia del fenómeno, por lo que esta vez se está confirmando.
La OMM informó que, tras la “rápida disipación a inicios de mayo de El Niño, prevaleció un breve período de condiciones neutras, que desembocó en las condiciones actuales, cercanas a un episodio de La Niña. Es bastante probable que estas condiciones se consoliden y acaben convirtiéndose en La Niña durante la segunda mitad de 2010”.
La Niña debe su nombre al hecho de causar los efectos opuestos al fenómeno de El Niño, que trae sequías a Nicaragua, pero su “versión femenina” acarrea períodos con más lluvias de lo normal.
A pesar de la confirmación de este fenómeno atmosférico, la OMM advirtió que existen posibilidades de que haya condiciones neutras o débiles de La Niña en el resto del año, siempre que se produzcan vientos más débiles de lo normal en América del Sur.
El organismo también mencionó que la “única duda” para que se anule la presencia de La Niña es que haya vientos anómalos dentro de las próximas cuatro o seis semanas.
No obstante, las probabilidades de que el fenómeno se mantenga débil o desaparezca son pocas, según los análisis de la OMM.
La Organización informó que por el momento no hay indicios de que se levante este tipo de vientos, “y sigue la progresión hacia unas condiciones típicas de un episodio de La Niña. Casi todos los modelos de predicción dinámicos lo estiman así”.
La OMM insistió en que “el principal elemento que lleva a predecir la aparición de un episodio de La Niña es que la temperatura del mar bajo la superficie en la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial (en la mitad del Océano) es más fría de lo normal”.
La presencia del fenómeno de La Niña coincide con los pronósticos de una temporada ciclónica más activa de lo normal.
Para este año se estima que podrían presentarse 18 tormentas tropicales, es decir casi el doble de lo normal, que son 9.6 por temporada. De las tormentas que podrían formarse, diez podrían convertirse en huracanes, de un promedio de 5.9. El total de huracanes intensos sería cinco, superior a los 2.3 del promedio.
La explicación a esto es porque el mar Caribe, ubicado al este de Nicaragua, suele calentarse un poco más de lo normal, y cuando sus aguas superficiales sobrepasan los 27 grados centígrados sirven de “alimento” para que un ciclón se forme y se fortalezca.
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