Enviada Especial/ Johannesburgo
Una pelota vieja marca el camino de una calle árida donde está jugando el pequeño Nicolás. A su alrededor se levantan casa humildes y en una esquina se reúne un grupo de personas vestidas con abrigos viejos para mitigar el frío cerca de la fogata.
Nicolás vive otra realidad cuando juega futbol, su mente se focaliza en ese mediano esférico, esa calle envuelta en polvo se convierte para él en el mismo Soccer City, donde puede soñar en ser el mejor jugador de Sudáfrica.
Sin embargo, la realidad es otra, una vez que deja de jugar, Nicolás se da cuenta que donde vive es en Alexandra, una de las comunidades más pobres de Johannesburgo.
En Alexandra la vida del sudafricano se envuelve entre el desempleo y la gran cantidad de niños que no pueden asistir al colegio por falta de recursos económicos.
Nicolás es uno de esos niños, tiene 10 años y dejó las escuela desde hace un año, su padre no tiene un trabajo fijo y su mamá pasa la mayor parte del tiempo vendiendo frutas en las distintas calles de esta comunidad.
“No estudio”, se limita a decir cuando le pregunté.
“Me gusta más jugar futbol, quiero ser una estrella y jugar en el Soccer City con la Selección”, expresa con entusiasmo, mientras sigue tocando la pelota.
- Para mañana en la comunidad de Alexandra se realizará un juego de Estrellas de Futbol.
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Nicolás se mantiene al margen y dice que en Alexandra no hay peligros, sobre todo ahora que está el Mundial.

“Aquí no es peligros, mire hay muchos policías y no le harán nada”, asegura.
Nicolás se dio a la tarea de enseñarme su casa y otras calles de Alexandra. El olor a arroz estimula los sentidos, principalmente el estómago, la mamá de Nicolás está cocinando en una cocina de barro que es encandelada por trozos de madera vieja.
Al verme se sorprende, no le causa mucha alegría mi presencia, pero le sonrió y trato de ganarme su confianza.
“No quiero fotos”, me dice de inmediato. A lo que no insistí.
Sin embargo, su carácter fuerte flaquea en un momento y me ofrece el arroz y un trozo de pan, lo único que hay para almorzar en casa, una comida humilde, pero hecha con gusto.
“Espero que vuelva”, dice al despedirse.
FESTIVAL DE FUTBOL
Alexandra es uno de los lugares que más frecuenta las unidades de policías, sobre todo ahora que en la comunidad se realiza el Festival Football for Hope (Futbol de la esperanza) que organiza la FIFA.
El Festival cuenta con la participación de 32 equipos, provenientes de las distintas comunidades del mundo favorecidas con este proyecto a nivel mundial, cuyo objetivo principal es promover el futbol para el desarrollo social de los niños y jóvenes en riesgo.
A lo lejos de la casa de Nicolás se escuchan las vuvuzelas y una música alegre que llama a los habitantes de la comunidad a asistir al lugar.
Varias canchas de futbol, cinco de grama artificial es el lugar donde los equipos compiten en busca de ser el campeón del festival.

Libbegia es una de las jugadores de India. Mientras pinta la pared que representan la imagen del festival, comenta que participar en el torneo es una de las experiencias más importantes que ha tenido en su vida.
“Nunca había venido a Sudáfrica, es grandioso, pero me doy cuenta que como mi país y otros lugares del mundo hay pobreza, lo veo aquí mismo, donde jugamos ahora, pero eso es bueno, porque me doy cuenta que otras personas viven la misma realidad que yo vivo en mi país”, siente Laura.
El festival cierra el 10 de julio, un día antes de la gran final de la Copa del Mundo.
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