Aun grupo de jubilados no le quedó más remedio que empujar el bus en el que eran transportados la mañana de ayer, el cual presentó fallas mecánicas y se detuvo en las inmediaciones de la Casa del Obrero. Los ancianos demostraron coraje al empujar la unidad para que el conductor pudiera encenderla. Recientemente otro grupo de jubilados tuvo que protestar por tres días y realizar una huelga de hambre en las propias instalaciones del Seguro Social, para exigir el cumplimiento de sus derechos. Gracias a su determinación, lograron el beneficio de la pensión reducida y otras prestaciones.
LA PRENSA/M. ESQUIVEL
Empujan o se quedan a pie
Aun grupo de jubilados no le quedó más remedio que empujar el bus en el que eran transportados la mañana de ayer, el cual presentó fallas mecánicas y se detuvo en las inmediaciones de la Casa del Obrero. Los ancianos demostraron coraje al empujar la unidad para que el conductor pudiera encenderla.