CORRESPONSAL/RAAN
Este fin de semana unas 30 personas se tomaron durante varias horas la terminal de buses de Siuna, Región Autónoma del Atlántico Norte, para exigir al Gobierno que los reubiquen ya que, según dijeron, están abandonados a su suerte desde que fueron desalojados de la zona núcleo de la reserva biológica Bosawas.
Estas personas forman parte del grupo que fue desalojado por el Ejército, el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), la Procuraduría y la Policía Nacional.
Los desalojados dijeron que antes de sacarlos de sus parcelas en Puput y Wasma, los funcionarios que llegaron les ofrecieron reubicarlos y por eso muchos salieron sin problemas.
Sin embargo la realidad fue otra y cuando estaban en la comarca El Hormiguero (a 20 kilómetros de Siuna), no había condiciones para vivir porque los dejaron durmiendo a la intemperie y no les dieron alimentos.
El viceministro del Marena, Roberto Arakistan; la secretaria general de Bosawas, Yadira Meza; el mayor Félix Antonio Rugama Rizo, segundo jefe del Destacamento Militar de Montañas; el comisionado mayor Otilio Duarte Herrera y técnicos del Marena en Siuna y Jinotega encabezaron el plan de desalojo, que fue supuestamente autorizado por el presidente Ortega y la ministra del Marena, Juana Argeñal.
SE QUEDARON
Las familias desalojadas fueron enviadas en buses, a Jinotega, Mulukukú, Bonanza y algunos decidieron quedarse en El Hormiguero, donde viven de la caridad de los productores de esa zona.
Los desalojados han conformado una comisión que planteará sus demandas de tierra y otras necesidades a las autoridades centrales y de no tener respuesta, anunciaron que continuarán con sus protestas.
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