Silvio Méndez-Navarrete

Realidad del Proceso Dictatorial

Señor, ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.

Mahatma Gandhy

 

Es perturbante y difícil creer como en pleno siglo XXI, después de la aplastante caída del bloque soviético, existan gobernantes en Latinoamérica que quieran imponer criminales dictaduras comunistas totalitarias, ideologizadas en el socialismo cubano, sistema que las grandes mayorías de nuestra población rechazan, 62 por ciento de ellos. Sin embargo, se quiere imponer este sistema, mediante un golpe de estado de ejecución progresiva, mediante el uso y abuso de recursos materiales y legales disponibles. Casos de descaradas violaciones constitucionales nunca antes vista, el uso extremado de la violencia física e institucional contra todos los que se oponen o simplemente adueñándose de lo que sea necesario para sus fines y propósitos.

Un verdadero abuso descarado ejecutado con violencia bruta de mercenarios uniformados a las órdenes de quien los tira al desprestigio derivado del rechazo generalizado e irreversible que se merecen. Nuestra Constitución está siendo instrumentalizada políticamente por un partido en el poder, razón por la que nuestros conflictos constitucionales se transforman en fracturas del consenso básico que la misma Constitución garantiza, causa que genera conflictos que no pueden ser resueltos por las vías ordinarias y civilizadas, quedando muy pocas vías de solución, siendo la más peligrosa la violencia generalizada.

No queda duda sobre la naturaleza dictatorial y forajida de la autocracia que tomó pocos años en propagarse con todo el horror de su faz torva, delirante y siniestra a lo Caecescu y su consorte, los verdugos de Rumania, sin respeto a derechos ciudadanos, sin recato, violando descaradamente el espíritu y letra de la Constitución, desarrollando en fases y etapas la toma absoluta del poder, copando desde esa posición, los demás poderes del Estado para instalar una autocracia personal, excluyente y violenta. Vino para quedarse.

A todo esto, hay que agregar el extraño delirio personal, signo de egolatría, culto a la personalidad sin comparación, que no esconde su alegría por el ruido a pólvora y sonar de fusiles y cañones de guerra, así como creerse heredero de los padres que fundaron la república, como de los revolucionarios mesiánicos sobrenaturales y salvacionistas, que en el siglo XX usaron el marxismo para fundar sociedades igualitarias, sin clases, poniendo fin a la explotación del hombre por el hombre, cuando en realidad en lo que estaban interesados era en montar crueles y feroces dictaduras sin parangón.

Por medio de la utilización de la inocencia y necesidad del más pobre, justifican sus desmanes, pareciendo actuar no por vocación autocrática totalitaria, sino por amor a los que más sufren. Receta ya implementadas por Stalin, Mao y Fidel quienes perpetraron una estafa histórica, depredadora y cruel. Discursos para convencer a los pobres, haciéndoles creer que van hacia el paraíso terrenal, con la prédica de distribución igualitaria y gratuita, marchando hacia la meta de la tierra prometida, concluyendo al final, frente a una dictadura que quitó los derechos de todos, para endosárselos al Único…, al Supremo…, al Dictador…

Mientras tanto destruye el aparato productivo, surge la carestía, la hambruna, inicia el proceso de adulteración de la verdad, para que los fracasados pasen por exitosos, los culpables por inocentes, los enemigos del pueblo por sus amigos y benefactores. A partir de ese momento, el poder absoluto obliga obediencia como súbditos, si no, viene el control, racionamiento, represión, acoso, y si es necesario, exilio, cárcel, tortura y paredón de fusilamiento.

A través de medios de comunicación adquiridos recientemente, quiere llevar a nuestros hogares ese elemento esencial de su egolatría y resentimiento, su exhibicionismo perturbante e incriminatorio de una falsedad sin límites, con mensajes subliminales de sometimiento para aquéllos que le temen o lo idolatran, remachándole a los que lo enfrentan que están condenados a aceptarlo, si no, que se vayan, que lo dejen solo con sus turbas montoneras criminales. Establecerá no sólo que lo adoren, sino que lo hagan como obligación trascendental e inevitable del reino

El espectro aterrador paso a paso se articula con el objetivo central de montar una dictadura vitalicia, dinástica estilo Papa Doc, donde no queda más que rendirse o luchar para rescatar nuestra libertad, de caudillos y tiranos autócratas redentores. Ya no cabe creer en verdades piadosas que el gobernante dejará la Presidencia y que la pasará a la democracia y estado de derecho. No, sólo después de una ardua lucha cívica sin cuartel se le podrá dar un escarmiento al último dictador de Nicaragua. Lo peor que podemos hacer es no hacer nada.

El autor es ingeniero
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