Corrupción:
“En un espíritu corrompido no cabe el honor”.
Vauvenargues (1715- 1747), escritor francés.
¿Qué es corrupción?
Durante los 16 años que el FSLN estuvo como oposición, el presidente Daniel Ortega habló de la corrupción que existía por parte de los liberales, y ahora que está en el poder sigue hablando de la corrupción de los liberales, pero acaso no es corrupción para él utilizar los recursos del Estado para sus actividades partidarias, o a los pobres con la entrega de una vaca o gallina, o trabajar en una institución del Estado sólo los que son militantes sandinista o están afiliado a los CPC.
Pero si eso no basta, también no es corrupción obligar a los estudiantes de los colegios públicos y a los trabajadores del Estado a realizar mítines políticos, como los ocurridos recientemente en el departamento de Boaco, en donde muchos de los congregados eran personas de diferentes municipios aledaños y de la capital, los cuales fueron trasladados en vehículos, camiones y buses de las alcaldías sandinistas y del Estado.
Acaso no es corrupción utilizar los poderes del Estado, CSJ, CGR, CSE para promover desestabilidad política, social y económica, preparar un nuevo fraude electoral para reelegirse en su cargo de Presidente, o pasar por encima de las Leyes y de la Constitución Política para estar siempre en el poder, acaparar todos las Empresas Médicas Previsionales para que todos los asegurados estén dentro del Minsa y el dinero mismo llegue a las arcas del Estado para financiar su campaña política, deteriorando y partidizando el sector salud, con mala calidad en la atención hospitalaria y falta de medicamentos, utilizando también la educación para promover nuevos cuadros sandinistas, y por último quitando a los alcaldes electos por mayoría popular y poniendo a sus aliados para que le preparen el terreno para las próximas elecciones nacionales.
Si eso no es corrupción para el presidente Ortega, entonces ¿a qué le llama corrupción?
Ezequiel Pérez
Rescatar a la juventud
Para nadie en desconocido el lenguaje de violencia que vive nuestro país, y esto no sólo en el departamento de Managua, sino también en los departamentos que conforman nuestra República.
Qué triste es leer en los periódicos y en los medios televisivos las imágenes de horror, muerte y abusos sexuales cometidos por individuos que atentan contra la dignidad, seguridad y tranquilidad ciudadana.
El término violencia según el diccionario de psicología y pedagogía lo define como: “Fuerza bruta que una persona impone a otra, pudiendo llegar hasta la imposición ejercida mediante la intimidación”. Dicha fuerza es de carácter gestual, sensorial, verbal y física.
De tal manera que la violencia social en que vivimos es el resultado de muchos factores tales como la mala información de los medios de comunicación, el medio ambiente ofrece el consumo de sustancias sicotrópicas que perjudican la salud de los adolescentes, y por qué no decirlo de los niños quienes también son víctimas de estos factores.
Entre los factores que inciden en la violencia social de la juventud y los adultos tenemos el consumo de alcohol, siendo éste un depresor del sistema nervioso central, con efectos similares a los somníferos o los tranquilizantes. Cuando se ingiere en pequeñas cantidades, los efectos psicológicos son una menor inhibición y autorrestricción, un sentido eufórico de bienestar y una sensación acelerada del tiempo. Muchos toman alcohol para aliviar la tensión y facilitar la interacción social; lo logran pero sólo hasta cierto tiempo.
Existen otros factores que son causa de la violencia social de la juventud, tenemos la marihuana, que después del alcohol y nicotina produce síntomas físicos y psicológicos malignos en quienes lo consumen, la cocaína es un extracto de la planta de la coca y desde el punto de vista médico se clasifica como estimulante del sistema nervioso central, que desde el punto de vista legal se cataloga como narcótico. Quienes lo fuman sienten una euforia inicial y un deseo muy intenso de la droga al desaparecer los efectos.
Todas estas sustancias entre otras que existen en manos de la juventud causan estados de ansiedad y violencia callejera, y sumando a esto el problema de los asaltos de los buses por los mismos jóvenes que andan en búsqueda de la famosa droga.
A esto hay que añadir que hasta el momento no ha habido diligencia de parte de las autoridades superiores de guardar el orden para rescatar a nuestra juventud, a pesar de existir proyectos y planes de reinserción de jóvenes al bien común, hace falta mucho por hacer desde el punto de vista psicológico quien es el especialista que orienta la conducta humana, es necesario exaltar la misión social del psicólogo nicaragüense, aunque muchos dicen no creer en ellos, pero no es que se trate de creer en ellos, sino de llevarlos a las escuelas que son los establecimientos de donde se dan todos los problemas de violencia y adicción.
Éstas como otras causas de índole familiar y social son la razón por la cual se recomienda formar a la familia.
Noel Cruz Barrientos
Colegio 1º de Febrero
Con motivo de la conmemoración del 50 aniversario de la fundación del Colegio 1º de Febrero y de la celebración del Día del Maestro, es oportuno aprovechar la oportunidad para resaltar la importancia de este centro educativo —uno de los mejores en un momento en Nicaragua— y de destacar la calidad de su excelente personal docente, encabezado por su primer director, el profesor Elías Monge Hernández (1900-1987).
Nacido en Managua, el profesor Monge H. tuvo como progenitores, al igual que sus hermanos Benjamín y Rosario, a don Benjamín Monge Mora y a doña Teresita Hernández Peralta. Educado en el prestigioso Instituto Pedagógico de Managua, regentado por los Hermanos de la Escuelas Cristianas, el joven Elías se graduó en 1920 de Maestro de Educación y Bachiller, dando inicio así a una fructífera carrera que culminó en 1960 con su nombramiento como Director del recién fundado Colegio 1º de Febrero. El profesor Monge se casó con doña Irene Zelaya Rosales, cuyos hijos son miembros distinguidos de nuestra sociedad.
El profesor Monge inició las labores docentes del instituto con la colaboración de un selecto grupo de educadores, entre los cuales cabe mencionar al doctor Arturo Sotomayor, matemático y filósofo; doctor Carlos Narváez López, jurista, escritor y orador; don Alejandro Reyes Huete; doctor Manuel de Jesús Espinoza González; profesor Gilberto Vega Miranda, compositor de varios himnos, entre ellos: Himno al Colegio, Himno de la Bandera y Canto al Árbol , cuyas letras estaban basadas en obras poéticas del profesor Elías Monge H. Otros reconocidos profesores fueron: don Arnoldo Argüello Gil, don Francisco Narváez Moreira, doña Hortensia B. de Teller y doña Diamantina C. Núñez.
Al cumplirse el décimo aniversario de la fundación del Colegio, el director profesor Elías Monge Hernández exhortó al alumnado a “ llevar como escudo de lucha el sagrado lema de Dios, Patria y Sabiduría, porque solamente con la fe en Dios, el sublime amor a la Patria y con el culto al Libro, llegaréis a ser los mejores ciudadanos de esta gloriosa y amada Nicaragua”. Un hermoso mensaje de un sabio profesor a sus alumnos.
Bayardo Cuadra
La ley del aborto
Los científicos e investigadores aseguran de forma unánime e incuestionable que la vida de una persona humana empieza en el momento de la fecundación. Hay datos más que sobrados que lo acreditan.
Un óvulo no fecundado es una célula que morirá a las pocas horas, sin embargo, desde el momento en que es fecundado, el óvulo ya se comporta biológicamente como algo o alguien que defiende su integridad.
La fecundación es el único evento que marca un antes y un después. En ese momento se produce un cambio en el potencial de la membrana que hace invulnerable al óvulo: el resto de los millones de espermatozoides presentes ya no consiguen entrar, es como si el óvulo cerrara compuertas y dijera “aquí no entra nadie más”.
Desde ese momento hay ya una nueva identidad; de hecho ya está definido el sexo cromosómico de la nueva persona, desde ese instante el cigoto es titular de una identidad nueva y distinta de la de la madre, y consiguientemente de una dignidad irreemplazable. Esto es así.
Todos los demás argumentos que se quieran contraponer a esa realidad no son científicos y por lo tanto carecen de base.
Isabel Costa Espluga
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