JOHANNESBURGO/AP.- No estaba invitado a la fiesta grande, pero Uruguay se metió de todas maneras y no quiere dejarla.
El único sobreviviente sudamericano en la Copa Mundial se prepara con un entusiasmo pegajoso para su primera semifinal en 40 años, cuando este martes se enfrente con Holanda en Ciudad del Cabo.
Compañerismo, convicción y humildad, destacó Diego Pérez, jugador del Mónaco. Y, claro, hemos demostrado futbol.
Los jugadores uruguayos esperan un rival europeo complicado el martes, pero sienten que la Oranje será el que llevará la mayor carga de presión.
Holanda nunca ha ganado una Copa Mundial y en las dos oportunidades que disputó la final, en los torneos de 1974 y 1978, salió derrotada.
Los holandeses, además, llegaron entre los favoritos.
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Y los jugadores de la Celeste van por más.
“Como dicen en mi pueblo, con orgullo: ya que estamos en el baile, hay que seguir bailando”, manifestó el delantero Sebastián Abreu, quien con su tiro picado al ejecutar un penal selló la dramática victoria uruguaya en la tanda desde los 12 pasos frente a Ghana el viernes en los cuartos de final. “No estábamos invitados, pero llegamos”, agregó.
La actitud del “Loco” Abreu refleja quizás el sentimiento actual del resto del equipo en Sudáfrica, a pesar que muy pocos lo tenían en la lista para llegar a estas alturas del Mundial.
Se suponía que en el mejor momento de la fiesta debían estar Brasil, Argentina u otras selecciones de la aristocracia europea. Además, Uruguay fue el representante de Sudamérica que debió ir a un repechaje con Costa Rica para amarrar el pasaje a Sudáfrica.
“No creían que íbamos a clasificar”, dijo a su paso el delantero Diego Forlán a un enjambre de periodistas que esperaba el ingreso del equipo a su hotel en Johannesburgo tras un entrenamiento.
Uruguay, que tiene dos copas del mundo en su haber, no se entreveraba entre las cuatro mejores de México 1970.
Alcanzó estas instancias tras aprovechar el hecho de clasificarse como primera en la fase de grupos sobre México, que terminó segundo, y Francia y Sudáfrica que no sobrevivieron. El camino que le tocó seguir no fue tan espinoso respecto a otras selecciones.
Pero Uruguay también debe darle gracias a la increíble suerte que lo ha acompañado, especialmente en el partido que le ganó a Ghana, que en el último suspiro del tiempo extra desperdició un penal que hubiese eliminado a los sudamericanos.
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