BAGDAD/AFP
El vicepresidente estadounidense Joe Biden llegó este sábado a Bagdad para intentar desbloquear la crisis política iraquí y celebrar, el domingo, la fiesta de independencia de Estados Unidos con las tropas norteamericanas, inmersas en un proceso de retirada de Irak.
Esta visita, que no fue anunciada, se produce en momentos en que los partidos políticos iraquíes aún no se pusieron de acuerdo sobre la formación del nuevo gobierno ni sobre el nombre del próximo primer ministro cuatro meses después de las elecciones legislativas.
La situación de bloqueo político centrará los contactos que mantendrá Biden -que no regresó a Irak desde enero- con el presidente Jalal Talabani y los dos principales aspirantes al cargo de primer ministro, el saliente Nuri Al Maliki y el ex jefe de gobierno Iyad Allawi.
«El vicepresidente Joe Biden y su esposa Jill llegaron a Irak para celebrar el 4 de julio con las tropas estadounidenses», indicó la Casa Blanca en un comunicado precisando que se trata de la primera visita a Irak de la señora Biden.
«Durante su visita se reunirá con los dirigentes políticos iraquíes para reafirmar el compromiso a largo plazo de Estados Unidos con Irak y discutir sobre los recientes acontecimientos», continúa el comunicado.
Biden aterrizó hacia las 17H30 locales (14H30 GMT) y fue acogido en el aeropuerto por el embajador estadounidense en Bagdad, Christopher Hill, el ministro de Relaciones Exteriores iraquí, Hoshyar Zebari, y el comandante de las fuerzas norteamericanas en Irak, general Ray Odierno.
También se encontró con sus tres compatriotas, los senadores John McCain, Joe Lieberman y Lindsey Graham, que llegaron la víspera y cuya presencia en la capital iraquí ilustra la multiplicación de las iniciativas diplomáticas estadounidenses en Irak.
El mes pasado el subsecretario de Estado estadounidense para Medio Oriente, Jeffrey Feltman, visitó Bagdad para intentar hacer avanzar las negociaciones políticas.
Sin embargo, ni Allawi, cuya formación Bloque Iraquí obtuvo una ajustada ventaja en los comicios del 7 de marzo, ni Maliki, al frente de una amplia coalición de movimientos chiitas en el Parlamento con el apoyo de los Kurdos, parecen dispuestos a renunciar al cargo de primer ministro.
Y que Maliki se mantenga en el poder tampoco es fuente de consenso, ni siquiera en su propia coalición.
Este bloqueo inquieta a Estados Unidos que debe retirar en los próximos dos meses el conjunto de sus tropas de combate de Irak. Washington preferiría que este retiro se lleve a cabo en un contexto político estable.
«Quiero decir a los iraquíes que Estados Unidos no está abandonando a Irak y no lo hará, creo, jamás», declaró Lieberman.
Siete años después de la invasión del país por una coalición liderada por Estados Unidos, que había provocado la caída del ex presidente iraquí Saddam Hussein, el ejército estadounidense cuenta actualmente con 77.500 efectivos en Irak. Un contingente que pasará a 50.000 hombres el 1 de septiembre.
La Casa Blanca precisó en su comunicado que Biden, que ya había pasado el 4 de julio de 2009 en Bagdad, participará en una serie de actividades con motivo de la Fiesta de la Independencia.
Visitará igualmente a los soldados de la Guardia Nacional que se preparan para regresar a Estados Unidos, según la Casa Blanca. Su esposa, institutriz de formación, debe participar en una mesa redonda con maestros iraquíes de inglés.